¿Por qué vamos a hablar con el FMI?
No hay feeling entre el Banco Central Europeo (BCE) y el ministerio de Economía desde hace unos meses. El conflicto suscitado por el Financial Times señalando que el BCE no aceptaba la propuesta de ayuda a Bankia en los términos que pretendía el Gobierno, es el último capítulo de una relación tensa.
No hay feeling entre el Banco Central Europeo (BCE) y el ministerio de Economía desde hace unos meses. El conflicto suscitado por el Financial Times señalando que el BCE no aceptaba la propuesta de ayuda a Bankia en los términos que pretendía el Gobierno, es el último capítulo de una relación tensa. Las declaraciones de un, cada vez más agotado, ministro de Economía, Luis de Guindos, negando que se hubiera presentado una propuesta al BCE para ayudar a Bankia, ha puesto de manifiesto, por si hubiera alguna duda, la falta de una relación fluida entre dos instituciones que deberían estar colaborando muy estrechamente para resolver no sólo la crisis de Bankia, sino los problemas de España y también de Europa.
Este ambiente ha contribuido a estrechar las relaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta el punto que en la última semana se ha barajado como alternativa prioritaria recurrir a esta institución para conseguir los fondos necesarios con los que culminar la reestructuración bancaria. Incluso se pretende recurrir al FMI para que facilite los fondos necesarios, vía Estado, que necesita Bankia.
La fórmula no es fácil y necesitaría del visto bueno de la Unión Europea, si España no desea ponerse a un paso de su salida del euro. Pero es posible. La vicepresidenta del Gobierno va a Washington para hablar con el FMI, no sólo para informar de la situación actual y de las intenciones españolas, sino para tratar se impulsar un acuerdo que permita resolver las necesidades de Bankia sin pasar por el BCE. Al tiempo, De Guindos ha rendido viaje a Alemania para entrevistarse con el ministro germano de economía e informarle también de la posible colaboración con el FMI.
El ministerio de Economía espera que las relaciones con el Banco Central Europeo puedan irse normalizando tras el nombramiento del nuevo gobernador del Banco de España. Aunque tampoco hay tantas esperanzas de que ello coloque al BCE en una actitud más colaboradora con España ante las actuales circunstancias.