¿Cuestiona De Guindos la profesionalidad de los nuevos gestores de Bankia?

Aquel sábado (hace ya casi tres semanas) que Goirigolzarri anunció públicamente las necesidades de capital para el total saneamiento de Bankia me quedé sorprendido cuando señaló que las cifras habían sido negociadas con el Banco de España y el Ministerio de Economía.

Aquel sábado (hace ya casi tres semanas) que Goirigolzarri anunció públicamente las necesidades de capital para el total saneamiento de Bankia me quedé sorprendido cuando señaló que las cifras habían sido negociadas con el Banco de España y el Ministerio de Economía. Es verdad que no podía ser de otra manera, porque lo que no hubiera tenido sentido es que a partir de aquel día las tres instituciones se hubieran puesto a discutir la valoración de 19.000 millones de euros suplementarios realizada por el equipo de José Sevilla, mano derecha de Goirigolzarri.

Pero tuve duda en aquel mismo instante de que Miguel Ángel Fernández Ordóñez y Luis De Guindos tuvieran conciencia de la aceptación de aquella valoración podía suponer. Ahora tengo claro de que dieron por buenas aquellas necesidades de capital -"a fondo perdido", como se encargó de subrayar el nuevo presidente de Bankia- pero no pensaron en ningún momento de lo que ello iba a implicar.

Goirigolzarri y Sevilla hicieron una valoración de las necesidades como había que hacerla, si de lo que se trataba era de aspirar a un balance perfectamente saneado. Otra cosa, habría sido volver a la chapuza, a la solución para tres meses, al descrédito para los seis meses siguientes. Lo malo, en lo que no cayeron Fernández Ordóñez y De Guindos, es que tal forma de actuar y valorar podía convertirse fácilmente en el modelo a seguir por cualquier auditor que a partir de ahora tuviera que presentar un informe de las necesidades de capital de cualquier banco español. Quedarse por debajo de las valoraciones y los criterios utilizados en Bankia no tendría ningún sentido y ello podría llevar las necesidades del sector a una cifra imposible de abordar en España sin ayudas de la Unión Europea.

Ahora se han dado cuenta del riesgo que corrían al aceptar los 19.000 millones de euros suplementarios solicitados por el nuevo equipo gestor de Bankia. Por eso en el ministerio de Economía se está pensando plantear una rebaja a la demanda de Goirigolzarri, un "apaño", una cifra menor tomando criterios más optimistas (¡como si la economía española estuviera para optimismo!), una chapuza inspirada por el antiguo presidente de Bankia, Rodrigo Rato que, lejos de permanecer en silencio, no desaprovecha ocasión para reivindicarse y ser crítico con las primeras decisiones de su sucesor. Demasiado incomprensible todo.

Lo que único que se ha conseguido es añadir un nuevo despropósito en la gestión de la crisis de Bankia: esa crisis que se inició un lunes con los mercados abiertos y ahora se trata de cerrar poniendo en evidencia el poco criterio de valoración de los nuevos gestores. ¡Fantástico si lo que queremos es incrementar la desconfianza y el descrédito exterior!

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