¿Cómo invertir por fundamentales?
Un inversor, cuando invierte, busca una rentabilidad adecuada y la máxima seguridad para su dinero. Invertir en bolsa sin una[…]
Un inversor, cuando invierte, busca una rentabilidad adecuada y la máxima seguridad para su dinero. Invertir en bolsa sin una estrategia definida es suicida, cada inversor, en función de su personalidad, sus exigencias y sus posibilidades, debe elegir un estilo de inversión determinado. A partir de esta elección tendrá que formarse y asesorarse adecuadamente si quiere conseguir sus objetivos.
Hay dos formas básicas de invertir: centrándose en los precios o centrándose en la empresa.
Si nos centramos en los precios, tendremos que comprar y vender en determinados momentos, de forma que, si la evolución de los precios resulta favorable, podremos ganar dinero por diferencias. El análisis técnico se ocupa de estos menesteres.
Si nos centramos en la empresa, deberemos entender su negocio y estimar si es capaz de ganar dinero ahora y en el futuro. En inversión siempre está implicado el futuro y con él, la incertidumbre. El análisis fundamental es el instrumento que utilizamos cuando decidimos invertir de esta forma y es en el que me voy a centrar siempre, porque ese es el estilo de inversión que considero más adecuado para rentabilizar las inversiones, utilizando la bolsa como medio y no como fin.
Si lo que queremos es fijarnos en pocos datos, centremos la atención en los resultados y no en los precios, porque, lo que la bolsa diga hoy, mañana o el mes que viene, no es importante, lo que determina el resultado de una inversión son los beneficios de las empresas. Una empresa que siempre gana dinero, salvo que se compre a precios desorbitados, a largo plazo siempre dará rendimientos positivos y seguros.
Al final, el rendimiento de la inversión se obtiene restando el precio de compra más los gastos, al precio de venta más los dividendos. Tanto el precio de compra como el de venta, los determina la bolsa, pero es el inversor el que tiene la potestad de aceptarlos. Por otra parte, un precio se produce al principio y el otro al final de la inversión, por lo tanto, lo que la bolsa haga entremedio, no es relevante para el resultado de la inversión.
El momento de entrar siempre lo decide el inversor pues, nadie está obligado a comprar si las condiciones no le interesan. El análisis fundamental estudia el valor y este depende de los resultados de la empresa. El valor nos proporciona la información necesaria para decidir el momento de la compra, mediante su relación con el precio. Comprando a precios por debajo del valor, nos garantizamos que, si la empresa sigue ganando dinero en el futuro, los precios, primero irán a buscar el valor y luego seguirán su camino ascendente.
El momento de salir se debe decidir en función de la capacidad para obtener resultados que mantenga la empresa. Si la empresa tiene cualidades para seguir obteniendo beneficios, estos irán acumulándose en su patrimonio, o los irá repartiendo al inversor mediante los dividendos, el valor irá aumentando y los precios de la bolsa aumentarán siguiendo al valor.
Si representáramos la evolución del valor en una empresa que gana dinero, obtendríamos una línea que sube constantemente, con mayor o menor pendiente en función de sus resultados, en cambio, la representación de los precios sería una especie de diente de sierra, subiendo y bajando alrededor de la línea del valor.
Si alguien es capaz de predecir lo que harán los dientes de sierra antes de que sucedan, esa es la forma mejor y más rápida de ganar dinero en bolsa, pero también de perderlo. En caso contrario, si compramos empresas que entendemos su negocio y lo hacemos en el momento oportuno, cuando el valor es superior al precio que pagamos, solo tenemos que mantenerlas en cartera mientras permanezca su capacidad para generar buenos beneficios en el futuro.