El beneficio neto del Santander UK aumentó un 37 % en 2016
Santander UK, filial británica del banco Santander, informó hoy de que obtuvo un beneficio neto de 1.317 millones de libras[…]
Santander UK, filial británica del banco Santander, informó hoy de que obtuvo un beneficio neto de 1.317 millones de libras (1.535 millones de euros) en 2016, lo que supone un alza del 37 % respecto al año anterior, gracias a un control de costes.
En un comunicado remitido hoy a la Bolsa de Valores de Londres, el Santander UK señaló que el año pasado obtuvo un beneficio bruto de 1.914 millones de libras (2.231 millones de euros), con un ascenso del 43 % respecto a los doce meses anteriores.
Los ingresos operativos de la entidad se vieron incrementados en un 5 % hasta 4.795 millones de libras (5.590 millones de euros) en 2016, frente a los 4.573 millones de libras (5.332 millones de euros) obtenidos en el año anterior.
Los préstamos totales concedidos a los clientes alcanzaron el año pasado los 200.000 millones de libras (233.000 millones de euros), mientras que los activos totales del banco fueron en el mismo periodo de 303.000 millones de libras (353.000 millones de euros).
Los depósitos de los clientes fueron en 2016 de 172.000 millones de libras (200.000 millones de euros), agregó la entidad, que se estableció en el Reino Unido en 2010.
El Santander UK, que emplea a unas 20.000 personas, tiene una ratio de capital CET1 del 11,6 y una ratio Tier 1 del 4,1 %, mientras que la ratio de liquidez (LCR) se situó en el 139 %.
El consejero delegado de la entidad, Nathan Bostock, dijo hoy que se trata de unos resultados "fuertes", con un crecimiento del préstamo y un aumento de la disciplina en materia de costes, fortalecidos por un crecimiento de la economía del Reino Unido.
De cara al presente año, Bostock admite que se vislumbra una situación macroeconómica de "desafío".
En el comunicado, el banco agrega que la decisión del Reino Unido de salir de la Unión Europea (UE) ha creado incertidumbre económica y una volatilidad en el mercado.
La caída de la libra y un aumento de los precios del petróleo el último año pueden llevar a un incremento de la inflación, con un efecto en el crecimiento de la economía del Reino Unido.
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