¿Deuda o el dividendo de Enagás? Una idea para batir a la inflación sin muchos sobresaltos
La escalada de los precios amenaza el poder adquisitivo de los ahorradores, mientras la volatilidad de la deuda limita el apetito por el riesgo
La escalada de la inflación en los últimos meses ha vuelto a poner contra las cuerdas a los inversores más conservadores.
Muchos se encuentran con que los productos tradicionales de bajo riesgo apenas logran preservar su poder adquisitivo, lo que les obliga a replantearse si merece la pena asumir una cierta intranquilidad para obtener rentabilidades reales positivas.
La disyuntiva no es sencilla. Históricamente, los perfiles conservadores han encontrado refugio en la renta fija, pero el mercado de deuda atraviesa una etapa especialmente compleja.
En concreto, el repunte de las rentabilidades está generando nuevas oportunidades para quienes entren ahora en bonos, porque pueden acceder a rendimientos superiores a los de hace apenas un año. Sin embargo, ese mismo movimiento ha provocado pérdidas latentes en las carteras de quienes ya tenían posiciones en renta fija, ya que la subida de los tipos de interés reduce el precio de los bonos en circulación.
Además, el mercado mantiene la expectativa de que el BCE vuelva a endurecer su política monetaria en diciembre, lo que añade incertidumbre sobre la evolución del activo.
¿Enagás y su dividendo, mejor que la renta fija?
En este contexto, María Martínez Pérez, senior active advisor de Santander Private Banking España, lanzó esta semana una propuesta alternativa durante el FORO ETF organizado por la revista Inversión: apostar por acciones de compañías con elevados dividendos y negocios estables.
En concreto, destacó el ejemplo de Enagás, cuya rentabilidad por dividendo ronda actualmente el 6 %, un nivel comparable al de muchos activos de renta fija, pero con el potencial adicional de crecimiento inherente a la renta variable.
Así lo explicó ella misma durante el evento: "Hace unos meses, yo no tenía renta fija en las carteras. Ahora, con el movimiento de tipos que ha habido, creo que empieza a haber algo de interés. Sigo sin irme a muy larga duración, pero creo que empieza a haber tires que ya pueden ser algo más atractivas. Ahora bien, yo prefiero un Enagás con un 6 % de dividendo porque los negocios al final tienen beneficios, crecen. Para mí, Enagás es como un bono de corta duración y con un dividendo del 6 %", explicó la experta.
El dividendo de Enagás
El argumento encuentra respaldo en la visibilidad que ofrece actualmente la política de remuneración de la gasista.
En concreto, Enagás mantiene comprometido un dividendo de 1 euro bruto por acción para el cierre del ejercicio 2026, un pago que los analistas consideran sostenible gracias a su generación de caja y al carácter regulado de buena parte de sus ingresos.
De hecho, firmas como Bankinter o Banco Sabadell consideran que esta remuneración está prácticamente "blindada", un atributo especialmente valorado por los inversores conservadores en un entorno marcado por la volatilidad de los mercados y las dudas sobre la evolución futura de los tipos de interés.
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