El 42% de la capacidad industrial del automóvil europeo en riesgo de cierre
La infrautilización y el exceso de capacidad amenazan a los fabricantes europeos, mientras que las empresas con serios problemas de estrés fiannciero amenazan la estabilidad del sector
La crisis de la industria europea del automóvil comienza a dejar señales preocupantes más allá de las cuentas de resultados. En concreto, el 42% de la capacidad industrial de los fabricantes en el Viejo Continente está infrautilizada y en riesgo de cierre, según el informe Distress Alert de la consultora Alvarez & Marsal (A&M).
La cifra es el resultado del deterioro que ha sufrido el sector en apenas unos años. En concreto, el 11,2% de las empresas europeas vinculadas a la automación se encuentra ya en situación de estrés financiero, prácticamente el doble respecto al 6,4% de 2022.
Estos porcentajes describen una situación de crisis estructural en toda regla que amenaza con rebajas masivas en la capacidad de fabricación de las factorías europeas. “La caída de la demanda y la pérdida de cuota de mercado han generado un serio problema de exceso de capacidad”, advierte Alvarez & Marsal.
La consecuencia ya empieza a verse en las propias plantas. Varias de las grandes compañías automovilísticas han paralizado temporalmente la producción en distintas fábricas europeas, mientras que el análisis de A&M calcula que el 42% de la capacidad de fabricación de los grandes productores europeos está infrautilizada y corre riesgo de cierre.
China aprieta las tuercas al automóvil europeo
Las razones que explican esta crisis estructural vienen por varias derivadas, pero una de las más importantes procede de China.
Durante años, el gigante asiático fue uno de los grandes motores de crecimiento de los fabricantes europeos. Ahora, la demanda en este mercado permanece crónicamente débil al mismo tiempo que los productores chinos aumentan la presión competitiva en Europa con una agresiva estrategia de precios de exportación, explica el informe.
Además, los fabricantes europeos se encuentran con la necesidad de adaptar su producción y sus fábricas a las exigencias del vehículo eléctrico.
De esta forma, la consultora estadounidense recuerda que la transición hacia esta tecnología requiere enormes necesidades de capital, precisamente cuando la competencia es muy intensa, las ventas pierden impulso y la presión sobre los márgenes cada vez es más elevada.
Este cóctel ha provocado que la automoción sea uno de los sectores europeos donde la salud financiera se ha deteriorado con mayor rapidez.
En el conjunto de las doce actividades estudiadas por Alvarez & Marsal, el automóvil registra un 11,2% de compañías en estrés financiero, después de aumentar 2,2 puntos porcentuales durante el último ejercicio. Solo el retail de moda, las químicas y los negocios vinculados a medios y entretenimiento presentan porcentajes superiores.
El 38% de las empresas tiene un balance vulnerable
La segunda señal de alarma que se desprende del informe de Alvarez & Marsal tiene que ver con el hecho de que casi cuatro de cada diez empresas del sector del automóvil, el 38%, carecen de balances lo suficientemente robustos, siendo uno de los porcentajes más elevados entre todos los sectores analizados.
En este punto, merece la pena analizar la metodología utilizada por la consultora. A&M estudia 18 indicadores distintos relacionados tanto con el comportamiento del negocio como con la solidez del balance, llegando a distinguir empresas financieramente estresadas, compañías con problemas de balance y firmas sanas desde el punto de vista financiero.
Por tanto, ese 38% no significa que todas estas empresas estén al borde de la insolvencia. Sí implica que presentan una capacidad limitada para absorber nuevos impactos financieros, precisamente cuando el sector afronta uno de los procesos de transformación más intensos de su historia.
Los proveedores, en el punto de mira
La situación puede ser todavía más delicada entre los proveedores, puesto que al final recibirán el impacto de la situación delicada de los fabricantes, aunque sea con retraso.
A&M advierte de que, para muchas compañías de componentes, el margen disponible para cumplir sus covenants financieros es reducido y el riesgo de refinanciación está aumentando. Además, parte del deterioro de los fabricantes acaba trasladándose a los proveedores con retraso.
Los covenants son métricas que las entidades financieras tienen en cuenta para respaldar los préstamos concedidos, como la ratio deuda neta/ebitda, umbrales mínimos de liquidez, etc, de ahí su importancia en este análisis.
Sin señales de recuperación a corto plazo
Por otro lado, la situación de la industria del automóvil que describe la consultora dista mucho de ser coyuntural, y de hecho, no hay señales que apunten a una recuperación en el corto plazo.
En Alemania, corazón industrial del automóvil europeo, Alvarez & Marsal asegura que los proveedores continúan atrapados en una “profunda crisis” caracterizada por una entrada de pedidos débil, costes operativos crecientes y una competencia cada vez más intensa.
Y lo más preocupante es que la consultora asegura que no observa “ningún catalizador claro para una recuperación a corto plazo”.
Italia muestra síntomas similares. La automoción es allí el segundo sector con mayor estrés financiero, con un 17,3% de las compañías en dificultades, después de sufrir un rápido deterioro desde 2024.
Además, los grandes fabricantes están trasladando parte de la presión sobre los costes hacia sus proveedores, lo que, según A&M, está provocando una oleada de reestructuraciones dentro del sector italiano.
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