Cambiar de hipoteca: cuándo conviene, cuándo no y tres vías distintas para hacerlo
Ante la tendencia alcista del euríbor, muchos se plantean revisar su hipoteca, pero no siempre es una opción rentable
Los acontecimientos recientes han vuelto a poner contra las cuerdas a los hipotecados. El movimiento alcista protagonizado por el euríbor a lo largo de las últimas semanas, de la mano del que la cuota ha llegado a rozar el 3 %, genera cada vez más presión en unos hipotecados que ven cómo la cuota no para de encarecerse.
En este contexto, son muchos los hipotecados que buscan todo tipo de alternativas para hacer frente a este encarecimiento. En este contexto, la posibilidad de una revisión de las condiciones de la hipoteca se antoja como una opción cada vez más viable.
Una opción que puede parecer apetecible, pero que no siempre es rentable. De hecho, desde HelpMyCash explican que refinanciar un préstamo hipotecario es una operación compleja. Requiere realizar distintos trámites y asumir determinados gastos. Por ello, es fundamental comprobar antes si esta opción realmente compensa y, además, cuál es la mejor forma.
¿Cuándo compensa cambiar de hipoteca?
Es la pregunta más obvia, pues la situación más interesante para refinanciar es cuando se consigue reducir el interés del préstamo o eliminar algún gasto asociado. Es el caso, por ejemplo, de los seguros vinculados a la hipoteca. La operación será rentable siempre que el ahorro obtenido sea superior al coste de modificar el contrato.
En este sentido, HelpMyCash considera que todavía puede ser un buen momento para intentar rebajar el interés hipotecario. Especialmente para quienes contrataron su préstamo entre finales de 2022 y principios de 2024. En ese periodo, los tipos ofrecidos por los bancos eran superiores a los actuales, sobre todo en las hipotecas a tipo fijo.
Los analistas ponen como ejemplo una hipoteca firmada en enero de 2023, con un importe de 150.000 euros y un plazo de devolución de 25 años. El préstamo tenía entonces un interés fijo del 3,25 %.
Un ahorro de hasta 948 euros anuales
Con las condiciones actuales planteadas por HelpMyCash, esa hipoteca podría refinanciarse para reducir el interés hasta el 2,10 %. Este cambio, por supuesto, tendría un efecto directo sobre la cuota mensual.
El pago pasaría de 731 a 652 euros al mes. La diferencia sería de unos 79 euros mensuales. En términos anuales, el ahorro alcanzaría aproximadamente los 948 euros, una cantidad conisderabñe.
Este ejemplo muestra la importancia de comparar el coste de mantener las condiciones actuales con el gasto que supone modificar el préstamo. La refinanciación solo resulta interesante si el ahorro conseguido supera los costes asociados a la operación.
Una vía para reducir la cuota
Más allá de esta opción, existe una segunda situación en la que puede ser conveniente modificar una hipoteca: cuando el objetivo es blindar o reducir la cuota mensual para evitar posibles problemas de pago.
Una opción especialmente relevante para quienes tienen una hipoteca a tipo variable y se enfrentan a una subida del euríbor. Pero más allá de eso, también puede ser útil si la situación económica del titular ha empeorado y llegar a final de mes resulta cada vez más complicado.
En estos casos, HelpMyCash señala tres posibles alternativas. El hipotecado puede pasar de un tipo variable a uno fijo, alargar el plazo de devolución o pactar una carencia. Unas medidas que, a la larga, pueden ayudar a aliviar la carga mensual y, según el comparador, pueden ser convenientes aunque tengan un coste, siempre que este no sea excesivo.
Las tres vías para llevarlo a cabo
Ahora, comprendido esto, es importante recalcar las tres vías principales que tienen los titulares cuando quieren modificar su préstamo. Tres vías distintas entre sí, en la que la primera es la más sencilla: negociar los cambios con el banco actual, una operación que se conoce como novación.
La segunda consiste en trasladar la hipoteca a otra entidad, y es la denominada subrogación de acreedor. Posee un aspecto muy distinto a la primera, y, como es lógico, trae consigo una serie de trámites mayor.
La tercera opción pasa por contratar una hipoteca nueva, con el mismo banco o con otra entidad, para cancelar el préstamo que se mantiene vigente. Una opción que, eso sí, supone al cliente el riesgo de encontrarse ante un panorama encarecido con las condiciones actuales.
Las dos primeras alternativas suelen ser más económicas. Y en estos casos hay que asumir el coste de la tasación de la vivienda, que ronda los 300 euros, además de la comisión de novación o subrogación. Esta comisión suele situarse entre el 0 % y el 2 % del importe pendiente.
¿Cuándo no merece la pena esta opción?
Sin embargo, esta vía no siempre es la mejor para los hipotecados. Y es que modificar una hipoteca no siempre es recomendable. En este sentido, desde HelpMyCash advierten de que no tiene sentido hacerlo cuando el importe pendiente es reducido.
Tampoco suele compensar cuando quedan pocos años para terminar de pagar el préstamo. En estas circunstancias, cualquier modificación tendría un impacto limitado sobre la cuota final.
El ahorro potencial sería demasiado reducido frente al coste que puede generar la refinanciación. Por ello, antes de iniciar los trámites resulta necesario calcular cuánto se puede ahorrar y compararlo con los gastos de la operación.
Para ello, desde HelpMyCash aconsejan pedir ofertas de subrogación o de nuevas hipotecas a otras entidades. Con todas las propuestas sobre la mesa, el cliente puede comparar las condiciones y los costes de cada operación.
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