Mujer vasca debe trabajar casi 3 meses más que un hombre para cobrar igual

El sindicato UGT ha vuelto a denunciar hoy la brecha salarial de género existente y ha precisado que en Euskadi[…]

El sindicato UGT ha vuelto a denunciar hoy la brecha salarial de género existente y ha precisado que en Euskadi las mujeres cobran al año de media 7.550 euros menos que los hombres (un 24,2 % menos), lo que supone que ellas debieran trabajar casi tres meses más que ellos para cobrar el mismo salario, según sus datos.

En la víspera del Día Internacional de la Mujer, el secretario general de UGT de Euskadi, Raúl Arza, ha confiado en que este 8 de Marzo, de huelga feminista y paros convocados por los sindicatos, suponga "un punto de inflexión" en la lucha contra la desigualdad, que ha vinculado en gran parte con la brecha salarial, a su juicio, "la punta del iceberg de un montón de discriminaciones".

El sindicato, que exige la aprobación de una ley de igualdad salarial, ha convocado para mañana en solitario concentraciones reivindicativas en las tres capitales vascas.

El dirigente sindical ha presentado un estudio que evidencia (con datos de 2015) que, según los salarios medios anuales, las mujeres vascas cobran un 24,2 % menos que los hombres y que Euskadi es una de las once Comunidades Autónomas en las que la brecha salarial aumenta (en 2014 las mujeres cobraban un 23,9 % menos).

La brecha salarial en Euskadi está por encima de la media nacional (22,8 %).

Acompañado de la responsable de política sindical de la central, Maribel Ballesteros, el responsable sindical ha denunciado también el escaso registro de planes de igualdad por parte de empresas que están obligadas a hacerlo por tener más de 250 trabajadores.

Según los datos que han aportado, en el registro oficial sólo constan 201 empresas de las más de 4.000 que están obligadas a registrar sus planes de igualdad y de ellas, únicamente figuran dos con sede en Euskadi.

El sindicato espera que el Instituto Vasco de la Mujer-Emakunde aporte información sobre este asunto en la segunda reunión sobre la brecha salarial que agentes sociales y Gobierno Vasco mantendrán el próximo día 20, al considerar que hay más empresas con planes de igualdad, pero que no todas las que tienen obligación de tenerlos disponen de ellos.

En su estudio, UGT evidencia también la existencia de una brecha de género en la contratación ya que, según datos de los servicios de empleo, en 2017 en Euskadi el 79 % de los contratos en la industria, donde el empleo es más estable y hay mejores retribuciones, estaban ocupados por hombres, mientras que casi el 59 % de los contratos en el sector servicios, más precarizado, estaban suscritos por mujeres.

Respecto a la jornada, el 74,2 % de los contratos a jornada completa están ocupados por hombres frente al 46,5 % que los están por mujeres, porcentajes que se invierten en relación a la jornada parcial, que afecta al 53,4 % de los contratos suscritos por mujeres frente al 25,8 % que afectan a los hombres.

Según UGT, la reactivación económica ha beneficiado más a los hombres ya que de las 46.955 personas que han encontrado empleo en los últimos cinco años, sólo 16.224 (34,5 %) son mujeres.

Asimismo, los perceptores de ayudas sociales tienen mayoritariamente rostro de mujer: el 57,2 % de quienes cobran la RGI (según datos del pasado enero) son mujeres y también lo es el 65,6 % de quienes complementan su salario con esta ayuda y el 67 % de los pensionistas que la cobran como complemento de sus pensiones.

Arza ha recordado también la brecha de género en materia de pensiones. En las de jubilación, las pensionistas mujeres cobran de media 660 euros menos al mes que los pensionistas hombres, según los datos aportados.

En su informe, UGT también evidencia que, según datos de 2015, el 92 % de las personas que pidieron una excedencia o reducción de jornada en Euskadi para cuidar hijos fueron mujeres.

Ante esta realidad, Arza ha abogado por pasar de las medidas de conciliación a las de "corresponsabilidad", con una apuesta por parte de las Administraciones por fomentar las guarderías, las residencias de mayores o la ayuda a domicilio, para evitar que uno de los miembros de una pareja se vea obligado a abandonar su carrera profesional para cuidar a sus hijos o a sus mayores.

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