SpaceX sale a bolsa para convertirse en el Amazon Web Services de la IA

La histórica OPV de SpaceX revela el verdadero plan de Elon Musk: transformar la compañía en una gigantesca infraestructura global de inteligencia artificial basada en satélites, centros de datos orbitales y potencia computacional.

La salida a bolsa de SpaceX no solo es el evento del año en Wall Street, sino que apunta a convertirse en el estreno bursátil de la década, con permiso de OpenAi, el creador de ChatGPT.

La compañía de Elon Musk dará su primer cambio en Wall Street el viernes 12 de julio con una valoración aproximada de 1,8 billones de dólares, aunque solo se colocará en el parqué un porcentaje muy reducido, en torno al 4% de la empresa, por un importe aproximado de 75.000 millones de dólares.

El magnate quiere convencer al mercado de que SpaceX no solo es una compañía espacial, aunque en realidad, su objetivo es mucho más ambicioso y pasa por transformar SpaceX en la gran infraestructura global de la inteligencia artificial.

SpaceX y la mayor salida a bolsa de la historia

El apetito de los inversores está a la altura de las expectativas astronómicas que ha despertado el estreno de SpaceX. Así, la operación ya habría recibido órdenes por 10.000 millones de dólares incluso antes del cierre de los libros de demanda, según datos citados por Bloomberg.

A juicio de Wellington Management, hay pocas dudas de que estamos ante la mayor salida a bolsa de la historia. "SpaceX cuenta con un enorme reconocimiento de marca y es probable que despierte el interés de distintos segmentos de inversores", añaden estos expertos.

Además, "esperamos que la participación de los inversores particulares sea significativa, dada la gran repercusión mediática del lanzamiento (nunca mejor dicho) y las informaciones que apuntan a que la compañía podría destinar una parte importante de la oferta a este colectivo", explican estos expertos.

De esta forma, a falta de un par de días para el cierre de las órdenes, SpaceX va camino de pulverizar el récord histórico que estableció en su día Saudí Aramco.

SpaceX, una infraestructura crítica para la IA

Detrás del entusiasmo no se encuentra únicamente el negocio de cohetes reutilizables o el éxito de Starlink. Los inversores están empezando a valorar a SpaceX como una potencial infraestructura crítica para la nueva economía de la IA, en una estrategia que recuerda enormemente al papel que desempeña Amazon Web Services (AWS) dentro del ecosistema tecnológico mundial.

La clave está en los nuevos proyectos que Musk ha comenzado a enseñar públicamente. Según los datos que cita Bloomberg, el empresario presentó recientemente el diseño preliminar del denominado AI1, un satélite concebido como centro de datos orbital para inteligencia artificial.

El dispositivo incorporaría enormes paneles solares y chips de Nvidia para realizar computación avanzada directamente desde el espacio.

Un millón de satélites especializados en IA

La ambición de SpaceX va todavía más allá. Musk habló de una futura red formada por cerca de un millón de satélites especializados en computación e IA, capaces de suministrar capacidad de cálculo utilizando energía solar captada en órbita y enlaces láser para transmitir datos.

El objetivo es resolver uno de los mayores cuellos de botella de la inteligencia artificial, la falta de potencia computacional y el gigantesco consumo energético de los centros de datos tradicionales.

“Una IA satelital es básicamente una enorme combinación de paneles solares, radiadores y chips”, explicó Musk durante una presentación difundida en X. El empresario llegó incluso a asegurar que fabricar este tipo de satélites sería más sencillo que construir los actuales Starlink.

La estrategia encaja con el giro que Musk está impulsando dentro de su imperio tecnológico. SpaceX parece haber asumido que la verdadera batalla de la inteligencia artificial no estará únicamente en los modelos tipo ChatGPT, sino en el control de la infraestructura física que permite ejecutar esos sistemas: chips, energía, centros de datos y capacidad de computación.

La compañía ya ha comenzado a monetizar parte de esa visión. Así, SpaceX ha firmado acuerdos con Alphabet y Anthropic para alquilar capacidad computacional e infraestructura ligada a IA. En el caso de Google, el contrato rondaría los 920 millones de dólares mensuales hasta 2029.

SpaceX y su capacidad para atraer financiación

Sin embargo, toda esta expansión exige cantidades gigantescas de capital. Ahí aparece uno de los elementos más interesantes de la futura OPV.

Según un análisis de Scope Ratings, SpaceX registró alrededor de 6.600 millones de dólares de ebitda en 2025, pero sus inversiones totales alcanzaron los 21.000 millones de dólares, una cifra que probablemente aumentará de forma significativa a medida que acelere su negocio de inteligencia artificial.

El informe de Scope subraya además que gran parte de la fortaleza financiera de SpaceX no depende tanto de métricas tradicionales como de su capacidad para seguir atrayendo financiación y mantener intacta la confianza de los inversores.

“El verdadero factor determinante aquí es la capacidad de la compañía para seguir atrayendo financiación”, señala Karl Pettersen, codirector de calificaciones corporativas de Scope Ratings.

Los riesgos en el horizonte

La firma también advierte de riesgos importantes, como la elevada dependencia de Elon Musk, el riesgo de ejecución y el llamado “riesgo de ambición”, es decir, la posibilidad de que los planes de crecimiento sean demasiado agresivos incluso para una empresa del tamaño de SpaceX.

Pese a ello, el mercado parece dispuesto a conceder a Musk un margen de confianza extraordinario. Parte de la euforia se explica además por la posibilidad de que SpaceX termine formando parte de grandes índices bursátiles estadounidenses.

Scope destaca que la compañía estaría intentando adaptar algunos requisitos para facilitar la entrada de fondos pasivos, ETFs y vehículos indexados una vez que empiece a cotizar.

Si eso sucede, millones de dólares entrarían automáticamente en el valor a través de productos indexados, reproduciendo un fenómeno similar al vivido por Tesla o Nvidia durante los últimos años.

Todo ello alimenta una sensación cada vez más extendida en Wall Street: SpaceX ya no es vista únicamente como una empresa aeroespacial. Los inversores comienzan a valorarla como una posible infraestructura dominante de la inteligencia artificial global.

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