La CNMV alerta del efecto contagio entre el bitcoin, la banca y las bolsas
Del refugio digital al riesgo sistémico: Por qué la correlación entre bitcoin, criptoactivos y mercados tradicionales amenaza la estabilidad de los bancos
La interconexión entre el bitcoin, los criptoactivos, los bancos y las bolsas ha alcanzado tal velocidad de crucero que el riesgo de contagio es cada vez más elevado en escenarios de tensión y elevada volatilidad, según alertó la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
En un informe sobre el actual estado de los activos digitales difundido este martes, el supervisor de los mercados considera que “la expansión del sistema cripto acarrea diversos riesgos que deben tenerse en cuenta”.
En concreto, el organismo identifica “riesgos de contagio, que puede ser importante en momentos de turbulencias”, aun cuando el tamaño total del mercado cripto sigue siendo inferior al del sistema financiero global, debido a la explosión de productos cotizados y la mayor exposición de bancos e inversores institucionales.
La consecuencia de esta elevada interconexión es que una corrección dura del mercado cripto ya no sería un fenómeno aislado, sino un evento con capacidad de impactar en todos los rincones del mercado.
“El riesgo de contagio, que posiblemente es el más relevante desde el punto de vista de la estabilidad financiera, por la capacidad de propagar riesgos entre tipos de activos, entidades y jurisdicciones, tiene una importancia creciente en el ámbito de los criptoactivos”, considera la CNMV.
Más correlación con la renta variable
De acuerdo con los datos citados por el supervisor, la capitalización global de los criptoactivos prácticamente se duplicó en 2024 y continuó creciendo en 2025 hasta rozar los 4 billones de dólares en algunos momentos del ejercicio.
Este salto ha venido acompañado de un aumento de la contratación, de la entrada de inversores institucionales y de la proliferación de vehículos de inversión que replican el comportamiento de bitcoin y otros activos digitales. Todo ello ha multiplicado los vasos comunicantes con las bolsas.
Uno de los puntos más relevantes del análisis de la CNMV es la evolución de las correlaciones. Lo que en los primeros años del bitcoin se interpretaba como un activo relativamente descorrelacionado, con dinámicas propias, ha ido cambiando de patrón.
El supervisor detecta que la relación estadística entre el precio del bitcoin y los principales índices bursátiles (especialmente los estadounidenses) ha aumentado con el paso del tiempo.
Esta correlación todavía es más relevante con alta volatilidad, lo que viene a desmitificar el papel del bitcoin como supuesto activo diversificador. Es decir, cuando vienen momentos de estrés, el bitcoin y los principales criptoactivos de mueven en el mismo sentido que las bolsas.
El bitcoin y el ethereum presentan correlaciones altas y persistentes, que se acercan a uno en fases de recuperación tras grandes shocks de mercado. Esto implica que las caídas tienden a ser generalizadas dentro del universo de criptomonedas no estables, amplificando los movimientos.
Las vías de contagio
En cuanto a las vías de contagio, la CNMV identifica varios canales concretos a través de los cuales se está produciendo esta mayor conexión entre cripto y finanzas tradicionales.
Uno de los más importantes es el crecimiento de los productos cotizados, como los ETF y los ETP, referenciados a criptoactivos. Estos vehículos permiten a inversores operar sobre bitcoin y otros tokens desde mercados regulados, integrándolos en carteras convencionales.
El informe recoge que algunas empresas han acumulado volúmenes muy relevantes de bitcoin, en ciertos casos financiados con deuda, lo que introduce un elemento adicional de riesgo: si el precio cae con fuerza, puede deteriorarse su perfil financiero y trasladar tensión a los mercados de renta variable y crédito.
También se observa un aumento de los flujos hacia fondos y vehículos de inversión cripto, así como un crecimiento de los activos bajo gestión ligados a este segmento. Todo ello acerca aún más ambos mundos y facilita que los shocks se transmitan de uno a otro.
“El hecho de que los mercados evolucionen de manera similar puede provocar que una crisis en el mercado cripto, derivada, por ejemplo, de una caída abrupta de precios o del colapso de una stablecoin significativa, genere turbulencias en el sistema financiero tradicional”, alerta el regulador.
Más exposición de los bancos
Junto con este fenómeno, la CNMV recalca que la exposición directa de los grandes bancos los criptoactivos ha aumentado de forma importante en los últimos años, si bien los niveles son reducidos en comparación con el tamaño de los balances.
Es innegable que los bancos participan cada vez más en proyectos relacionados con activos digitales, en muchos casos para ofrecer nuevos servicios de pago o liquidación de operaciones, pero también por el temor a que sus clientes se fuguen hacia los neobancos que ofrecen estos servicios de manera regular.
De esta forma, un episodio grave en el mercado cripto, por ejemplo, la quiebra de un gran intermediario o el colapso de una stablecoin relevante, podría tener efectos indirectos sobre entidades tradicionales a través de pérdidas, retiradas de fondos o tensiones de liquidez.
En este contexto de mayor integración, el problema es que la volatilidad de los criptoactivos, y por lo tanto su riesgo, es muy superior a la de los activos tradicionales. De media, la volatilidad del bitcoin multiplica por tres la de grandes índices bursátiles. En fases de turbulencias, puede superar el 100% en términos anualizados.
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