La CE propone crear un sello europeo para fomentar uso de bonos garantizados
La Comisión Europea (CE) presentó hoy una propuesta para armonizar la definición, características y supervisión de los bonos garantizados en[…]
La Comisión Europea (CE) presentó hoy una propuesta para armonizar la definición, características y supervisión de los bonos garantizados en la Unión Europea (UE) para crear una etiqueta que identifique estos productos e impulsar así su uso como fuente de financiación segura.
En 2015, el volumen de bonos garantizados emitidos por la UE ascendió a 2,1 billones de euros, un 84 % de los 2,5 billones emitidos globalmente, y dentro del bloque comunitario España se situó como el cuarto emisor de estos productos (281.000 millones de euros, el 13 % del total) sólo superado por Alemania, Francia y Dinamarca.
Los bonos garantizados son una de las principales herramientas utilizadas por los bancos para financiar sus préstamos, al tiempo que constituyen instrumentos muy seguros para los inversores puesto que están respaldados por un colchón de activos de alta calidad al que pueden recurrir en caso de insolvencia del emisor.
Además reciben un trato preferencial en materia de requisitos de capital.
"Son instrumentos muy estables y efectivos en términos de coste que resistieron bien durante la crisis", dijo en la presentación de la propuesta el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, para explicar que Bruselas quiere potenciar su uso como instrumento de inversión a largo plazo y efectivo.
Actualmente están regulados por regímenes nacionales, que difieren en cuanto a los requisitos de transparencia, supervisión o composición del colchón de activos que les da respaldo, al tiempo que los mercados están desarrollados de forma muy desigual entre países.
Para facilitar su uso en todo el bloque, la CE propone ahora una definición común de qué es un bono garantizado, establecer cuáles deben ser sus "características estructurales, como el derecho de recurso, la transparencia o la calidad de los activos que respaldan el bono, que tendrá que ser alta -es poco probable que puedan utilizarse, por ejemplo, préstamos a pymes o infraestructuras-.
También define las tareas de supervisión de los mismos, de modo que así se fijarán las reglas que permitirán a los emisores utilizar la etiqueta de "Bonos Garantizados Europeos", explicó la Comisión.
La CE estima que la media podría ahorrar entre 1.500 y 1.900 millones de euros al año a quienes pidan préstamos.
La iniciativa, que toma la forma de una directiva y una regulación comunitarias, se enmarca dentro de los esfuerzos de la UE para impulsar el denominado Mercado Común de Capitales, que busca conseguir los flujos de inversión efectivamente a través de los Veintiocho y fomentar el uso de la financiación no bancaria.
La propuesta deberá ahora ser negociada y avalada por la Eurocámara y los países para salir adelante.
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