Opinión

El ruido en Bankia no debe tapar la excelente gestión actual

No era fácil, en el año 2012, cuando José Ignacio Goirigolzarri fue nombrado presidente de Bankia en sustitución de Rodrigo Rato, asumir ese complicadísimo reto de sacar adelante a la entidad. Bankia encarnaba lo peor de la crisis financiera, todos los males que habían provocado la desconfianza generalizada de los clientes bancarios. El escándalo de las participaciones preferentes, el engaño de la salida a Bolsa, las golferías sin límites de su equipo directivo y de sus consejeros con las tarjetas black... Bankia era una entidad hundida en el fondo del océano de la crisis. Se necesitaba mucho más que un rescate financiero, por muy elevado que fuera, para reconstruir de nuevo un barco del que solo se había salvado una asustada y desorientada tripulación. 

En ese oscuro escenario desembarcaron en la entidad financiera José Ignacio Goirigolzarri y José Sevilla. Y lo cierto es que muy pocos apostaban por el éxito en su misión. Sobre todo porque la sombra de todo lo sucedido durante la crisis les iba a perseguir durante su gestión. 

Sin embargo, y sin poder aislarse completamente del intenso ruido mediático que ha acompañado a Bankia durante estos tres años, porque eso es imposible, tanto Goirigolzarri como Sevilla trabajaron desde el primer momento en cuatro principios que resumen el nuevo banco que han construido desde las cenizas del anterior: profesionalidad, integridad, compromiso y cercanía. Y lo han hecho con un notable éxito, aunque no todo el mundo ha querido reconocerlo.

Mucho se ha hablado en los últimos años de la nueva banca que iban a demandar los ciudadanos tras la salida de la crisis, del nuevo modelo que tenían que imponer las entidades financieras para recuperar la confianza perdida. Pues bien, Bankia se ha encargado de liderar ese cambio, de dejar claro que los valores están por encima de los objetivos, que los comportamientos no éticos han sido erradicados del banco... Mensajes que eran muy difícil de transmitir con todas las noticias negativas que siguen saliendo del pasado, pero que poco a poco han ido calando hasta obtener estos brillantes resultados tres años después. Y aquí no acaba esto. El objetivo final, el gran reto es devolver todas las ayudas públicas recibidas. Por eso, el lema de la entidad, «Sigamos trabajando», continúa más vigente que nunca.

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