Caídas en los futuros del IBEX 35 tras los ataques a Irán
El IBEX 35 se resiente tras estallar la guerra contra Irán. Petróleo y defensa al alza frente al desplome de aerolíneas y turismo
Los futuros del IBEX 35 retroceden un 0,7% y los del Eurostoxx50 retroceden el 1,5%, mientras que los del S&P500 ceden el 0,9%, después de los ataques de este fin de semana de EEUU e Israel a Irán.
El estallido de la guerra en Oriente Próximo ha provocado un giro inmediato hacia los activos refugio, causando una auténtica sacudida en la reordenación sectorial.
Las compañías energéticas y de defensa lideran las subidas, mientras que las aerolíneas y el turismo encajan las mayores caídas por el repunte del petróleo y el riesgo operativo sobre el espacio aéreo.
Con diferencia, la mayor volatilidad se ha visto en el crudo, que llegó a dispararse un 13% para el barril de Brent en los primeros compases de la sesión, antes de moderar las subidas, ante el riesgo que supone el posible cierre del estrecho de Ormuz, controlado por Irán y por donde pasa buena parte del tráfico de petróleo y el gas natural licuado.
El temor a un nuevo episodio inflacionista vuelve así al primer plano justo cuando los inversores trataban de consolidar el escenario de recortes de tipos en las principales economías.
El petróleo vuelve a marcar el ritmo
El sector energético ha sido el principal beneficiado del nuevo escenario. Las petroleras asiáticas registraron fuertes avances, con la australiana Woodside Energy subiendo hasta un 11% y PetroChina cerca de un 6%, en un movimiento que anticipa el posible traslado del rally al resto de grandes compañías del sector, incluidas las europeas y estadounidenses.
El mercado sigue especialmente pendiente del estrecho de Ormuz, un punto estratégico por el que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Aunque Irán ha señalado que no pretende cerrar esta vía, los inversores monitorizan cualquier señal de interrupción del tráfico marítimo, ya que un bloqueo prolongado podría llevar el barril a niveles superiores a los 100 dólares, según varios analistas.
Defensa, el otro gran ganador
Por otro lado, el aumento de las tensiones geopolíticas vuelve a poner en el foco a las compañías de defensa, como es el caso de Indra dentro del IBEX 35. Es sector que ya acumulaba fuertes avances en los últimos meses por el incremento del gasto militar global.
En Asia, varios valores ligados a la industria militar registraron subidas de doble dígito, y el movimiento apunta ahora a los grandes contratistas occidentales, tanto en Estados Unidos como en Europa.
El mercado interpreta que la escalada en Oriente Próximo podría acelerar nuevos planes de inversión en seguridad y defensa, especialmente en un contexto en el que Washington lleva tiempo presionando a sus aliados para elevar el gasto militar.
Con todo, algunos analistas advierten de que el impulso actual responde más a un factor de sentimiento que a revisiones inmediatas de beneficios, aunque reconocen que el flujo de dinero hacia el sector podría mantenerse mientras persista la incertidumbre geopolítica.
Oro y metales preciosos: regreso del refugio clásico
Otro de los movimientos habituales en episodios de tensión internacional ha vuelto a repetirse: el avance de los metales preciosos. El oro y la plata, que ya venían mostrando una tendencia alcista en los últimos meses, han retomado las subidas, impulsando a las compañías mineras.
El comportamiento confirma que el mercado busca coberturas frente al riesgo geopolítico y frente a un eventual repunte de la inflación si el encarecimiento energético se prolonga en el tiempo.
Aerolíneas y turismo, en el lado opuesto
Como suele suceder casi siempre, si hay un sector claramente perjudicado por el nuevo escenario es el del transporte aéreo. El aumento del precio del combustible amenaza directamente los márgenes de las aerolíneas y, además, el cierre parcial del espacio aéreo en Oriente Medio incrementa el riesgo de cancelaciones y desvíos de rutas.
Las compañías asiáticas han liderado las caídas, con descensos que en algunos casos rondaron el 10%, mientras que el mercado vigila también la reacción de las grandes aerolíneas europeas y estadounidenses.
El golpe llega en un momento especialmente sensible, con el sector todavía apoyado en la fortaleza de la demanda turística y con márgenes muy dependientes del coste energético. De hecho, las caídas encajadas el viernes por IAG en el IBEX 35 se debieron a una mezcla entre sus resultados y los temores al conflicto bélico.
Los analistas recuerdan que pequeñas variaciones en el precio del combustible pueden tener un efecto significativo sobre el beneficio por acción de las aerolíneas, lo que explica la rapidez con la que el dinero ha salido del sector.
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