Una nueva manera de abordar el riesgo podría ayudar a los inversores a superar las oscilaciones

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En este momento, la máxima que asegura que la falta de noticias es buena señal parece especialmente oportuna para el mercado de renta fija.

El cambio de rumbo de los bancos centrales ha impulsado los buenos resultados de los activos de riesgo del primer trimestre, mientras el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) ha confirmado que tendrán paciencia para determinar nuevas subidas de tipos de interés, con un solo pronóstico para 2020 en la expectativa central.

Esto, a su vez, se suma a los factores geopolíticos y de diversa índole, lo que aumenta el nerviosismo de los inversores respecto a las perspectivas macroeconómicas y, por lo tanto, incrementa la probabilidad de una reacción acusada, o incluso excesiva, a las malas noticias que puedan surgir.

Para los inversores, hay distintas maneras de atravesar este periodo de incertidumbre, aun en el caso de que el FOMC mantenga su pronóstico y vuelva al endurecimiento de la política monetaria.

Históricamente, la amenaza de un aumento de los tipos de interés siempre ha mantenido alerta a los mercados, que a su vez asumen un posicionamiento relativamente defensivo. La diferencia principal en esta ocasión es que nos encontramos al final del ciclo y, por tanto, el temor está más fundamentado. En resumen, el fin del ciclo es prácticamente una certeza, lo que no se sabe es cuándo concluirá.

Los buenos resultados de los activos de riesgo producen una relajación de las condiciones monetarias que, a su vez, podría impulsar nuevas actuaciones de la Reserva Federal. Son muchos los que temen no solo un endurecimiento de la política monetaria de Estados Unidos, sino que el endurecimiento sea excesivo.

Esto, que no sería favorable en el mejor de los escenarios, resultaría particularmente desfavorable en un momento en que los mercados son especialmente sensibles a los vaivenes.

Los niveles de valoración son relativamente altos en términos históricos, y cuando los activos tienen buenos resultados los inversores se sienten casi obligados a perseguir el repunte, aunque en el fondo crean que la tendencia no se va a sostener. Compraron tarde, en un momento en que seguramente no creían que el ciclo fuera a durar mucho más, lo que implica que si el mercado diera un viraje rápido se quedarían muy expuestos.

Hay muchos catalizadores posibles para las fluctuaciones, independientemente de la política monetaria. Por ejemplo, en el ámbito del riesgo político, el proceso del Brexit y las tensiones políticas de Italia también contribuyen al nerviosismo del inversor.

Para contrarrestar el temor, renovar la confianza en el ciclo que aún está lejos de concluir calmaría el nerviosismo. Estados Unidos ya ha experimentado, presumiblemente, un crecimiento que ha prolongado la vida del ciclo gracias a los recortes fiscales del presidente Donald Trump. Seguir relajando la política fiscal estadounidense puede prolongar el ciclo, como también lo haría un acuerdo comercial o políticas económicas expansivas en China.

En términos más generales, los bancos centrales han demostrado en los últimos años que son capaces de reaccionar con rapidez y habilidad a los acontecimientos y cambiar el rumbo de la política.

Sin embargo, todos los ciclos mueren tarde o temprano. Podrán prolongarse varias veces, pero los excesos que se han acumulado durante el repunte exigen una corrección y es mejor prepararse ahora para esta eventualidad.

Un buen punto de partida es observar el riesgo financiero como un espectro y no concentrarse únicamente en categorías de activos individuales.

En renta fija, las distintas categorías de activos siempre se han consignado en «cajones» diferentes: high-yield, grado de inversión, deuda soberana y demás. Sin embargo, las variables actuales son tan numerosas a nivel mundial que parece sensato analizar el riesgo desde una perspectiva integral y tomar decisiones de inversión en función de dicha perspectiva.

Por ejemplo, si se ha llevado a cabo la investigación adecuada, se podría replicar la exposición de alto rendimiento estadounidense en mercados emergentes como Sudáfrica o Indonesia. Esto implicaría correr un riesgo de tipo de cambio, pero a la vez ofrecería exposición a un perfil de riesgo distinto al vinculado con la economía y los tipos de interés de Estados Unidos.

Todo esto nos conduce de nuevo a la diversificación. Las clasificaciones tradicionales están desapareciendo, lo que permite a los inversores buscar los mejores rendimientos ajustados a la volatilidad, independientemente de las categorías.

En lo que respecta a sectores específicos, los inversores deben alejarse de las empresas más sensibles al ciclo de tipos de interés y acercarse a empresas anticíclicas defensivas como las farmacéuticas y los servicios públicos. Las empresas industriales deberían tener buenos resultados, siempre y cuando tengan bajo nivel de endeudamiento y estén bien administradas.

Por lo general, las financieras se evitan si hay amenaza de recesión, pero dado que los servicios financieros se regularon tanto a raíz de la crisis, la posibilidad de que tengan problemas graves en una recesión es limitada. Por el contrario, el sector de la tecnología y las comunicaciones requiere precaución debido al actual nivel de valoraciones.

En general, la clave está en una diversificación eficaz, con la mira puesta en la calidad.

Es inevitable que haya una corrección en algún momento, pero no tiene por qué ser una recesión violenta como las de 1929 y 2008. Además, según los indicadores actuales disponibles, cabría esperar que la próxima recesión sea relativamente moderada en alcance y escala.

Voy a concluir con dos advertencias.

La primera es que cuanto más se retrase esta corrección, más severa puede ser.

La segunda es que, en caso de que hubiera una recesión grave, de dimensiones parecidas a la de 2008, ¿cómo reaccionarían los políticos, ahora que las condiciones extraordinarias que se establecieron después de la última recesión están volviendo poco a poco a la normalidad?

Por Charles Diebel, responsable de renta fija de Mediolanum Asset Management

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