Subidas de dividendos en las eléctricas españolas

A diferencia de las compañías de Francia y Alemania, en las de España no sólo no se esperan recortes de dividendos sino que se auguran mejoras en la retribución a los accionistas. El riesgo regulatorio se ve muy acotado tanto por la debilidad que se adivina al próximo gobierno como al actual mix de generación de las empresas.

El sector eléctrico ha sido tradicionalmente generoso en su retribución al accionista. Pero la historia parece estar cambiando. La eléctrica alemana RWE presentó unos resultados de 2015 muy débiles (perdió 200 millones de euros, cuando el consenso de analistas esperaba un beneficio de más de 1.100) y decidió cancelar el dividendo por primera vez desde el año 1950. «Es una adaptación a la realidad: la compañía debe invertir y recortar costes», afirma Guido Hoymann, analista de B. Metzler Steel. Sohn & Co. en declaraciones a Bloomberg. Y ello, en su opinión no es compatible con el pago de dividendos. Y tampoco se podría justificar su mantenimiento con un posible compromiso con el Gobierno en la financiación de los costes de la limpieza de Alemania de energía nuclear.
También E.On tiene problemas. Según su director financiero, Michael Sen, «hay un considerable deterioro económico que no quedará sin consecuencias. Los precios mayoristas están en su nivel más bajo de la historia y los precios del petróleo han caído de manera significativa». Las consecuencias en E.On podrían dejarse sentir tanto en su política de inversiones como en su remuneración al accionista, según avisó Sen.

EDF, por su parte, anunció una reducción del dividendo del 12 por ciento después de anunciar una caída de su beneficio del 67,9 por ciento en 2015. Veremos si estas medidas son suficientes para mantener sus calificaciones crediticias y financiar su transición hacia otro «mix» de generación menos dependiente del crudo, por ejemplo, y la energía nuclear. 

¿Puede esta ola de recortes llegar a España? Íñigo Mendieta, de Norbolsa, comenta que la situación del sector en Francia y Alemania no es extrapolable a España. En el mix energético de esos dos países centroeuropeos, las energías contaminantes pesan mucho y las empresas deben realizar provisiones muy importantes para asumir el fin de la energía nuclear y conseguir el objetivo de producir limpio. Como señala Miguel Jiménez, de Renta 4, las compañías alemanas no sólo tienen que asumir el cierre de las plantas, sino que tienen que hacerse cargo de la gestión de los residuos. Y eso cuesta mucho dinero. Tanto que los títulos de E.On y de RWE han caído casi un 90 por ciento desde los máximos de 2008. 

De acuerdo con Miguel Sánchez, de Mirabaud, en el caso de que se adoptara en España una política similar a la de Francia o Alemania, si la política energética fuera más restrictiva con las tecnologías nuclear y térmica, el proceso sería menos dañino, puesto que en el «mix» de generación, estas energías apenas pesan un 18 por ciento. En las empresas españolas tienen más protagonismo que en otras los ciclos combinados, el gas, la energía hidráulica y las verdes. Así, aunque Sánchez no descarta que pueda haber cambios regulatorios en España que premien o castiguen a unas u otras formas de generación, cree que ello llevará tiempo, los cambios legislativos en un Parlamento fragmentado no serán rápidos. Por tanto, en su opinión, si el riesgo regulatorio acecha, el inversor tendrá tiempo para esquivarlo. De ahí que Álvaro Navarro, de Intermoney, afirme que el riesgo regulatorio en España esté muy acotado, incluso en el caso de la formación de un Gobierno menos amigo de la industria eléctrica. «El próximo no va a ser un Ejecutivo muy fuerte y no le veo llevando a cabo una reforma muy profunda», asegura Navarro.

¿Peligro en España?

Mendieta no teme recortes. De hecho, cree que algunos valores pueden tener incluso margen para aumentarlo. En este sentido, Javier Esteban, de Banco Sabadell, espera que Gas Natural lo revise al alza; en cuanto a Endesa prevé la distribución de un nuevo dividendo extraordinario en el caso de que no encuentre opciones de inversión interesante; en Iberdrola ve espacio tanto para incrementos en la retribución al accionista que ya se han visto y también en la inversión. Pero, a la hora de escoger valores en los que invertir, Esteban se inclina por Iberdrola y por Gas Natural. En ambas, por su menor exposición al negocio español, porque a él sí le preocupa en cierto modo la incertidumbre política en España y el riesgo de que un cambio de Gobierno cambie las reglas. En Iberdrola, en concreto, por su mayor exposición a renovables, virtud a la que Navarro añade su mayor diversificación geográfica, de negocios, su capacidad de seguir creciendo y la solidez de su balance. En Gas Natural, por el menor déficit de tarifa que arrastra el gas. La mayor dependencia que tienen Red Eléctrica, Enagás y Endesa de su negocio en España provoca que sean títulos menos del gusto de Esteban. 

A Miguel Sánchez sí le gustan tanto Red Eléctrica como Enagás, debido a su generación de caja solvente y a su atractiva rentabilidad por dividendo. También apuesta por Gas Natural, dado que cotiza a precios interesantes, así como por Iberdrola, de la que espera un nuevo plan estratégico que traiga buenas noticias. Mendieta también está positivo en Iberdrola, por su dependencia de negocios regulados en países en los que está bien posicionado, como Estados Unidos, donde puede tener un importante nicho de negocio en la renovación de una red ya muy antiguo. En Red Eléctrica y Enagás está neutral. De ambas comenta que su negocio va a venir más por las interconexiones, porque en España está más estancado. Prefiere Enagás, porque la red gasista está más atrasada que la eléctrica. 

Pero, ¿lo puede hacer bien el sector eléctrico? Lo primero: ¿pueden ser una oportunidad las compañías europeas, tan castigadas en los últimos años? Quizás, dice Jiménez, pero reconoce que aún no tiene a ninguna en cartera.

¿Y las españolas? No se mueven en un mal entorno, dados los tipos bajos, la menor dependencia de la evolución del crudo para la fijación de los precios del «pool» y la estabilidad regulatoria que se adivina, según Navarro. Según Esteban, las eléctricas lo harán bien en bolsa si el mercado en general es bajista. Pero Mendieta avisa de que si la bolsa europea en su conjunto mejora, estas empresas se quedarán rezagadas.

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