El Ibex-35 fue el único de los grandes índices europeos que terminó en negativo, debido a la presión ejercida por el sector financiero y por Endesa. En Wall Street, el S&P 500 y el Nasdaq marcaban nuevos máximos históricos. El euro continuaba a la baja, mientras que los tipos de interés de los bonos subían a uno y a otro lado del Atlántico.