La retirada de estímulos se abre paso en el BCE

El BCE se prepara para una reunión esta semana que anticipará lo que ocurra a partir de junio con los estímulos económicos

El Banco Central Europeo (BCE) se reúne esta semana tras un cruce de declaraciones entre los distintos miembros del Consejo de Gobierno acerca de la retirada de estímulos económicos tras la crisis provocada por el coronavirus.

Aunque no se esperan cambios en la política monetaria, ni tampoco el BCE dará a conocer nuevas previsiones macro, sí que cobra vital importancia el discurso de la presidenta, Christine Lagarde. 

Así, mientras que el gobernador del banco holandñes, Klaas Knot, favorece la reducción gradual de las compras de bonos, Francois Villeroy de Galhau, cita marzo de 2022 como una posible fecha de finalización del programa de estímulo.

Lagarde reconoce que el apoyo monetario será necesario "bien entrada la recuperación".

De momento, lo que ocurra al otro lado del Atlántico puede ser una guía, ya que el Banco de Canadá inisinúa que puede ser uno de los países que retiren más pronto que tarde el apoyo monetario.

La FED también insinúa que puede llevar cabo una retirada cuando se alcance el 75% de inmunidad.

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Control de la curva

Lo que sí parece es que el BCE se reúne con la curva de rendimientos controlada y ya no tendrá que preocuparse por la subida de los costes endeudamiento, según las fuentes consultadas por finanzas.com.

Al mismo tiempo, la evaluación del ritmo de las compras de activos no se realizará hasta junio, pero el tono de la conferencia de prensa de esta semana puede ofrecer algunas pistas sobre el debate que se avecina.

Es probable que los halcones se concentren en la contención exitosa de los rendimientos de los bonos y la recuperación, mientras que las palomas serán más cautelosas.

Los peligros de las decisiones por consenso

Esta división de opiniones en el Consejo de Gobierno puede hacer a Lagarde a tomar decisiones por consenso, pero como recuerda Konstantin Veit, portfolio manager european rates en Pimco conlleva "el riesgo de ralentizar la toma de decisiones y, en el peor de los casos, impedirla por completo".

El papel del BCE consistirá principalmente en posibilitar la política fiscal y garantizar unas condiciones de financiación acomodadas para el sector privado y público de la economía de la zona del euro. 

Con todo, el organismo que preside Lagarde esperará  “que persistan unas aguas razonablemente tranquilas y que las condiciones permitan centrarse intensamente en la revisión de la estrategia en curso”, concluye Veit. 

Una vez que los efectos relacionados con la pandemia en la senda de la inflación se neutralicen suficientemente a través de medidas políticas temporales, como el PEPP y las provisiones de liquidez subvencionadas, “creemos que volverán a cobrar importancia las herramientas más regulares de compra de activos para afinar la orientación de la política monetaria tras la pandemia a partir de 2022”, añade Veit.

Los recortes de los tipos de interés seguirán en segundo plano. 

Los fondos de recuperación seguirán siendo claves

La llegada de los fondos de recuperación europeos serán clave para el BCE. Lagarde volverá a insistir en la necesidad de estímulo fiscal por parte de los gobiernos.

Si no llegan, el BCE podrá seguir con el ritmo de compras sin que haya riesgo de que una política monetaria agresiva tenga consecuencias negativas.

Si llegaran, el BCE debería llevar a cabo una política de comunicación que indicara los tiempos y plazos de la retirada de estímulo monetario no convencional. 

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