Las acciones bancarias, pendientes de lo que diga hoy el Supremo

Los analistas explican los escenarios que se pueden encontrar los bancos y el posible impacto. No son pesimistas y creen que el que se hará realidad será uno de los menos dañinos para el sector.

Las entidades financieras y sus accionistas han estado dos semanas esperando la decisión definitiva del Tribunal Supremo sobre quién deberá pagar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IAJD), si el cliente o si la propia entidad. Y hoy mismo se sabrá lo que decide el alto tribunal. 

Éste ha sido el enésimo inconveniente con el que se han enfrentado los bancos en los últimos trimestres: el retraso en la normalización monetaria por parte del BCE, las dudas sobre el crecimiento o la crisis emergente, entre otras. Aunque los expertos consideran que, en los escenarios que ellos manejan, ya estaría cotizado en los precios de las acciones. En definitiva: no son muy pesimistas. 

Lo que tiene pendiente de decidir el alto tribunal es, como aclara Nuria Álvarez, de Renta 4, si la sentencia del pasado 18 de octubre, la que resolvía un recurso de casación de la Empresa Municipal de la Vivienda de Rivas Vaciamadrid, que decidía que el impuesto tenía que correr a cargo del banco y no del tomador de la hipoteca, marca jurisprudencia y si lo hace con carácter retroactivo. 

Gonzalo López Eguiguren, analista de Mirabaud Securities en España, plantea tres posibles escenarios: uno primero, de acuerdo con el cual los bancos comenzarían a pagar ahora el impuesto sobre las hipotecas; el segundo, que incluiría una retroactividad a los últimos cuatro años, que es el periodo de prescripción fiscal; y el tercero, de acuerdo con el que la retroactividad se aplicaría al total de los créditos hipotecarios constituidos.
Nuria Álvarez explica que, incluso aunque se determine que la sentencia sienta jurisprudencia y se aplique de manera retroactiva, no está claro que sean los bancos los que tengan que devolver el dinero. Al tratarse de una sentencia de la sala de lo contencioso-administrativo, la reclamación de los hipotecados tendría que ser a su hacienda autonómica, no a su entidad. Diferente es que, a partir de ahí, Hacienda reclame a los bancos el dinero que tenga que devolver. Y otra cosa, también, es que comience a haber sentencias civiles. 

López Eguiguren sí cree que tendrá consecuencias en las entidades: si Hacienda tiene que devolver retroactivamente el dinero, podría ganar fuerza la idea de un impuesto a la banca. 

¿De qué cifras hablamos?

Porque las cantidades de las que hablaríamos serían muy importantes. Aunque Álvarez se queja del baile de cifras, que responde a cálculos que se han realizado sin mucha precisión, porque en realidad es muy difícil hacerlos bien, dado que intervienen muchas variables: el IAJD es autonómico y varía según las autonomías entre el 0,5 y el 1,5 por ciento, cada entidad tiene una exposición geográfica diferente y un crédito hipotecario medio distinto, además de que la retroactividad que se asuma implica tomar un saldo de hipotecas diferente. 

Incluiremos aquí algunas estimaciones, de todas formas. Así, asumiendo un 1 por ciento de tipo medio para el IAJD y cuatro años de hipotecas nuevas, Álvarez calcula que el impacto sería de 1.500 millones de euros y lo considera asumible para la banca. 

Para Javier Bernat, de GVC Gaesco Beka, en un escenario parecido, la cifra alcanzaría los 4.000 millones de euros. 

López Eguiguren calcula que una retroactividad a cuatro años tendría un «impacto acotado» de 2.000 millones de euros; mientras que si alcanzara a todas las hipotecas, llegaría a los 7.000 millones de euros.

Pero López Eguiguren plantea el riesgo de que lo que ha ocurrido con el IAJD abra el debate sobre la devolución de la totalidad de los gastos hipotecarios, incluyendo notaría, gestión, tasación, etc. La factura completa de cuatro años de retroactividad alcanzaría los 4.500 millones de euros, y los 16.000 millones la total retroactividad. 

Aunque la factura sería desigual entre las diferentes entidades. Ya-Lan Liu, de Ahorro Corporación, estima que, en un escenario de retroactividad de cuatro años, Bankinter, CaixaBank y Liberbank serían las más afectadas, mientras que Santander y BBVA serían las menos expuestas

Mientras tanto, para López Eguiguren, en un escenario en el que los bancos tuvieran que hacer frente al IAJD y al resto de gastos ligados a las hipotecas actuales en vigor, Bankinter, Bankia y el Sabadell serían las entidades más impactadas, debido al mayor tamaño de sus créditos, mientras que en el caso opuesto estarían Liberbank o Unicaja, ya que sus hipotecas medias apenas superan los 60.000 euros. Y sí coincide con Liu en que BBVA y Santander serían las entidades menos afectadas, debido a su diversificación internacional. 

López Eguiguren cree que lo más probable es que el Supremo se incline por uno de los dos escenario más benévolos para la banca: bien que el pago del impuesto por su parte arranque ahora, bien que el periodo de retroactividad se limite a cuatro años. 

Liu trabaja con un escenario de acuerdo con el que no hay retroactividad en la reclamación del IAJD. Ello implica, según continúa la analista de Ahorro Corporación, que «el impacto negativo en el sector bancario se limitaría a las nuevas formalizaciones de préstamos hipotecarios a partir de la fecha de publicación de la sentencia del Tribunal Supremo en el BOE». 

A su juicio, en ese caso, las entidades bancarias buscarían mitigar el coste de este impuesto mediante el incremento de las comisiones, el tipo de interés aplicado a las hipotecas o reflejando el consentimiento explícito del cliente al reparto de gastos e impuestos asociados al préstamo. «Estimamos que, con una subida de 50 puntos básicos en el tipo de interés aplicado sobre una hipoteca media (125.000 euros) a veinte años, se podría neutralizar el coste del pago del IAJD a una tasa del 1 por ciento», calcula Liu, que añade: «En este caso, el impacto en valoración y rentabilidad de las entidades no debería ser material».

Más riesgo de litigios 

Pero tanto Álvarez como López Eguiguren advierten del riesgo de más litigios. Por ejemplo, si se presentan demandas civiles contra las entidades, lo que implica que tendrán que reservar recursos a ese fin, incluso aunque descuenten ganar los juicios.

López Eguiguren precisa que hay una nueva amenaza a añadir a la del IAJD y el coste de formalización de las hipotecas: las cláusulas IRPH españolas. «La Comisión Europea ha abierto la puerta a que la cláusula que fija el tipo de interés del IRPH en los créditos hipotecarios pueda ser declarada nula y los bancos tengan que restituir los intereses cobrados a los clientes (estimando de media un perjuicio de entre 18.000 y 21.000 euros por contrato IRPH frente a una hipoteca referenciada al euribor)». En caso de materializarse, el impacto bruto para el sector, según cálculos de López Eguiguren, alcanzaría los 10.500 millones de euros. 

¿Qué hacer con las acciones bancarias?

Pero, pese a todo, los expertos no ven mal al sector bancario. Bernat, por ejemplo, cree que los bancos han sobrerreaccionado al posible perjuicio que puedan sufrir por la sentencia del Supremo. Y añade que cualquier decisión que implique un coste inferior a los 4.000 millones de euros tendrá un impacto positivo en las cotizaciones. 

Nuria Álvarez coincide en que el castigo ha sido excesivo y que si hace dos meses el sector ya le parecía una oportunidad, ahora más: «Sus valoraciones son muy atractivas. Cotizan con demasiado descuento. El escenario no es tan negativo como para justificar sus múltiplos actuales», argumenta. Y añade: «Si el 5 de noviembre el Tribunal Supremo dice que la sentencia genera pero no se aplica con retroactividad y el BCE continúa con sus planes de acabar con el programa de compra de bonos a final de año y subir los tipos de interés en 2019, el financiero será un sector ganador».

Javier Bernat añade: «La banca sería una compra ahora mismo. Estos niveles, por debajo de una vez sobre valor en libros, son atractivos. Se ha abierto una oportunidad para volver al sector financiero, teniendo en cuenta que el escenario económico hará posible que los resultados sean mejores en 2019 que en 2018». Pero el experto de GVC Gaesco Beka también advierte de que el 'timing', el momento que se escoja para comprar acciones bancarias, es lo más peligroso, por lo que recomienda entradas progresivas en el sector, poco a poco. 

En todo caso, López Eguiguren señala que una retroactividad total del IAJD no estaría recogida en los precios

Y también Gonzalo Sánchez, de Gesconsult, es prudente: «Más allá de cómo termine esta historia, el daño institucional está hecho: se ha generado una inseguridad jurídica ante la que es especialmente sensible el inversor internacional y al dinero extranjero le va a costar volver»

Para el inversor que confíe en la banca: ¿cuáles son las mejores opciones del sector? De acuerdo con López Eguiguren, entre los grandes, el Santander, y entre los medianos, los que están registrando crecimientos en crédito concedido: Liberbank, Sabadell y CaixaBank.

Nuria Álvarez coincide en la apuesta por Liberbank, CaixaBank y el Santander. 

Mientras, Bernat destaca que Bankinter, Santander y BBVA ya cuentan con rentabilidades de doble dígito y que Bankia y CaixaBank se sumarán pronto. Bernat, entre todas las entidades, se inclinaría por los grandes bancos, Bankinter y Bankia.

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