La doble cita con los bancos centrales no sirve de revulsivo para las Bolsas

Los expertos no confían en que la Fed y el BCE vayan a justificar compras de acciones que lleven a los índices muy por encima de estos niveles

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Con el Banco Central Europeo forzando la máquina de los estímulos y la Reserva Federal norteamericana tan benévola como siempre y rebajando las expectativas de subidas de tipos (en principio, sólo serán dos este año, cuando a finales de 2015 se descontaban cuatro), el camino podría estar despejado para que las Bolsas continuaran con su senda alcista. Pero los movimientos de las acciones no prometen paz y los analistas tampoco son demasiado optimistas. La primera reacción a la presentación de las nuevas medidas del Banco Central Europeo no fue positiva, aunque una segunda reflexión sobre sus implicaciones llevó a los inversores a comprar Bolsa y propiciar una ligera extensión del rebote iniciado a mediados de febrero. En cuanto a la respuesta que se dio a la Fed, fue alcista, aunque discreta, en Estados Unidos, y vendedora en muchos casos en Europa, debido a los efectos ligeramente desfavorables que la política monetaria expansiva tiene en la economía del Viejo Continente. 

En resumen, como comenta Luis Lorenzo, de Dif Broker, tras las citas con los dos bancos centrales más importantes del mundo, los precios de las acciones se encuentran prácticamente en los mismos niveles que justo antes. Parece como si nada hubiera ocurrido. De acuerdo con Eduardo Bolinches, de Bolsacash, ahora los mercados se enfrentan a una situación de incertidumbre, porque los tipos de interés en EE.UU. subirán menos de lo esperado, pero la economía tampoco está, en su opinión, tan sana como parece (alude a las decepcionantes cifras de circulación del dinero), mientras que en Europa, la política monetaria expansiva ha comenzado seis años tarde, y aunque sólo lleva un año en funcionamiento, a Draghi ya sólo le queda imitar al Banco de Japón y comenzar a comprar ETF's del Eurostoxx 50. Y ello, como añade Bolinches, con un Ibex-35, por ejemplo, que ha subido 1.400 puntos ya desde los mínimos que marcó el 11 de febrero en el entorno de los 7.800 puntos. Para este experto, los 9.200 puntos se han demostrado un techo para el indicador. Tras chocar con ese nivel, Bolinches cree que, a corto plazo, el Ibex-35 podría caer hasta los 8.500 puntos, nivel en el que podrían surgir nuevos compradores, dado que en el entorno de los 9.000 no están apareciendo con mucha convicción. Si no ocurre, podría caer hasta los 8.000. Si entra dinero, podría de nuevo atacar el nivel de los 9.200 puntos, aunque como es una resistencia muy importante, no ve probable que se supere tampoco al segundo intento. 

Ángel Pérez, de Renta 4, también prevé una recogida de beneficios en el Ibex-35 a corto plazo, quizás porque las previsiones de crecimiento global se han rebajado. En este sentido, Ricardo Gil, responsable del área de retorno absoluto del TREA_AM, respecto a la posición de la Fed, comenta: «El mercado se ha quedado con las revisiones a la baja del crecimiento. La cuestión es que cualquier noticia que implique menores crecimientos aviva las dudas sobre la sostenibilidad en los crecimientos de beneficios y las valoraciones de los activos de riesgo». 

¿Vuelta a mínimos?

Pérez es más pesimista que Bolinches y ve posible que los indicadores retrocedan hasta los mínimos de febrero. Así que aunque los niveles actuales pueden ser buenos para comprar, en su opinión, aún puede haber mejores precios, mejores puntos de entrada. Añade que a medio plazo los mercados cuentan con un mayor apoyo, dado que, pese a las revisiones a la baja de las cifras de crecimiento, las peores perspectivas sobre la situación económica mundial (una posible recaída en recesión) han quedado invalidadas, además de por las últimas decisiones de los bancos centrales.
Como sintetiza Roberto Ruiz-Scholtes, de UBS, las últimas decisiones de la Reserva Federal norteamericana y del Banco Central Europeo hay que verlas como ayudas para los mercados financieros, pero no tan potentes como para provocar que las subidas bursátiles que ya duran cinco semanas consecutivas en muchos índices de renta variable se mantengan. 

«Vemos especialmente positivas las medidas del Banco Central Europeo, porque van a provocar una mejora en la transmisión de la política monetaria. Además, la intervención en el mercado de crédito supone un salto cuantitativo que va a ayudar a las compañías, mientras que las inyecciones de liquidez a la banca protegerán el margen de intereses de las entidades y favorecerá que se dinamice el crédito», explica Ruiz-Scholtes. De hecho, hemos visto interesantes rebotes en el sector financiero europeo después de la presentación de las nuevas medidas del Eurobanco. Pese a todo, este analista cree que sólo se marca un suelo en los mercados. No sólo porque en parte las medidas ya estaban en precio, sino también porque tardarán tiempo en ponerse en marcha, primero, y en verse los efectos en la economía real. 

De todas maneras, por fundamentales, según el experto de UBS, aún le quedaría potencial al selectivo: hasta los 9.800 o 10.000 puntos, con vistas a final de año. Pero, de momento, como comenta Luis Lorenzo, de Dif Broker, quizás haya que conformarse con lateralidad en el selectivo español entre los 8.900 y los 9.200 puntos. Y entre los 3.100 y los 3.000 puntos en el caso del Eurostoxx 50. Por lo menos, hasta después de Semana Santa, según apunta este analista. «Falta algún aliciente para romper al alza y las caídas no son probables porque los niveles de volatilidad siguen bajos», argumenta Lorenzo. 

Mejora Wall Street

Quizás la Bolsa americana, en opinión de Roberto Ruiz-Scholtes, logra mejorar en mayor dimensión sus perspectivas que los índices europeos, gracias a la depreciación del dólar dado que podría proseguir. En su opinión, ya hemos visto el punto de mayor fortaleza del billete verde. De acuerdo con sus previsiones, el tipo de cambio entre el euro y el dólar a doce meses vista podría estar en 1,16 unidades. Ello, junto a la recuperación del precio del crudo, puede animar revisiones al alza de las estimaciones de beneficio de las compañías americanas. Y a ello obedece, según el experto de UBS, el hecho de que los indicadores de Wall Street se estén comportando este año mejor que los europeos. De hecho, el Dow Jones y el S&P 500 se encuentran a punto de entrar en números verdes en el año. «El resultado será, al menos por el momento, favorable para el mercado tanto de renta variable como de renta fija. El riesgo es que la Fed suba tipos más tarde, pero a un ritmo superior al que prevé el mercado. Si el crecimiento mantiene el ritmo actual y el precio del crudo se estabiliza en sus niveles actuales, la inflación puede acercarse al 3% a principios de 2017», advierte, por su parte, Beatriz Catalán, de Ibercaja Gestión. 

Precisamente el comportamiento del euro-dólar puede ponérselo difícil a los índices de renta variable europeos, como apunta Estefanía Ponte, de BNP Paribas Personal Investors, y como hemos visto estos últimos días, especialmente en el Dax alemán, el indicador en el que más pesan las compañías exportadoras, las más penalizadas por la pérdida de competitividad que se deriva de la apreciación de la moneda. Pensar en la paridad se ha convertido en un imposible. «Incluso el nivel de 1,05 dólares por euro descontaba una política monetaria muy agresiva por parte de la Reserva Federal», afirma Estefanía Ponte. 

De todas maneras, Ponte mantiene un objetivo de Ibex-35 para final de año en los 10.400 puntos, que sólo podría cambiar la incertidumbre política en España. En todo caso, a corto plazo apunta que el nivel clave se encuentra en los 9.200-9.500 puntos.

Si la depreciación del dólar puede perjudicar a Europa, favorece a los emergentes, como señala Albert Enguix, gestor de GVC_Gaesco Gestión. En primer lugar, porque la caída del billete verde contribuye a subir el precio de las materias primas, lo que se ha traducido en potentes rebotes en la renta variable americana. En segundo lugar, porque una depreciación del dólar implica una bajada del valor de las deudas que han emitido en divisa fuerte. 

El mercado de deuda responde

Las deudas también han respondido con potencia a las noticias procedentes del BCE y de la Fed. Bien es verdad que tras la reunión del Eurobanco, la reacción fue contraintuitiva, porque vimos una subida de los tipos de interés en la mayoría de títulos de renta fija. Eso sí, ese movimiento se corrigió gracias a la Fed: a partir del pasado miércoles observamos una fuerte caída en las rentabilidades de las deudas, no sólo americanas, sino también europeas. ¿Qué puede pasar a partir de ahora? Según Gareth Isaac, gestor de fondos de renta fija de Schroders, la renta fija corporativa se comportará bien desde los niveles actuales. Además, espera que los diferenciales se estrechen y que los inversores comiencen a buscar activos con tipos de interés más altos. Tanguy Le Saout, de Pioneer, añade que no sólo se beneficiará la deuda objeto de compra por parte del BCE, que en el segmento de renta fija corporativa incluye no sólo activos no bancarios con grado de inversión, sino también la deuda híbrida y las bajas calificaciones crediticias. Apunta, además, que la deuda pública de la periferia logra también un potente soporte. 

Pero, hablando de Estados Unidos en concreto, Álvaro Sanmartín, asesor del Alinea Global en MCH IS, aclara: «Lo que ha hecho hoy la Fed debería acabar suponiendo una subida de los tipos a largo plazo, en la medida en que hablamos de mejoras en el escenario de crecimiento y también en el de inflación. En este sentido, cuidado con las posiciones largas en bonos públicos a largo plazo, porque podrían generar sorpresas negativas en los próximos meses.

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