Guerra a los productos de inversión más tóxicos
Mueven mucho dinero y atraen constantemente a nuevos inversores en busca del próximo objeto que brilla en el mundo de[…]
Mueven mucho dinero y atraen constantemente a nuevos inversores en busca del próximo objeto que brilla en el mundo de la inversión y que persiguen altas rentabilidades en poco tiempo.
Son productos apalancados. Como los contratos por diferencias o CFDs, las opciones binarias, FOREX y divisas o las criptomonedas y productos sintéticos relacionados con estas. Todos ellos considerados productos de inversión tóxicos. Por tratarse productos financieros especulativos de alto riesgo o no regulados.
Es una guerra abierta de los reguladores financieros contra este tipo de productos, que año tras año, generan muchos casos de fraudes y donde los inversores se ven vulnerables y terminan perdiendo mucho dinero.
De forma simultánea al veto a las opciones binarias por los reguladores internacionales y la restricción en los contratos de diferencias, se suma la prohibición de anuncios de criptomonedas por parte de los gigantes tecnológicos. Que pretenden así proteger al consumidor y a los internautas de daños producidos por este tipo de productos financieros y los fraudes que suele haber entorno a ellos.
Esta prohibición, es extensible a las ofertas iniciales de monedas virtuales, también conocidas como intial coin offering (ICO), a las compañías que ofrecen servicios de monedero de criptodivisas o simples consejos sobre inversiones en Bitcoins o Ethereum.
No sé si te has interesado alguna vez por este tipo de activos, pero muchas veces la información es muy opaca y realmente generan muchas dudas. Lo que me llama atención, es cómo es posible que haya tanta gente que siga cayendo en el mismo error de las promesas de altas rentabilidades.
No entiendo como que se te puede pasar por la cabeza para terminar transfiriendo una cantidad de dinero a una sociedad en Malta, a una sociedad que promete rentabilidades del 50% invirtiendo en opciones binarias, de la que ni siquiera hay unas oficinas físicas sino un buzón fiscal y administrativo.
Conozco varios casos de estafa. Pero aunque fuese todo perfectamente legal, la probabilidad y el riesgo de pérdida tal y como están planteados en este tipo de productos financieros, es tremendamente alta. Solo hay que fijarse en los anuncios, para darse uno cuenta, de que se parecen más un anuncio de una máquina tragaperras que de un activo de inversión. Luego me parece lógico que Facebook y Google hayan decidido publicitar este tipo de productos por llamarlos de alguna forma.
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