El Gobierno luso mantiene reuniones con partidos sobre venta del Novo Banco
El Gobierno socialista portugués se está reuniendo con los diferentes partidos políticos con presencia en el Parlamento para informarles sobre[…]
El Gobierno socialista portugués se está reuniendo con los diferentes partidos políticos con presencia en el Parlamento para informarles sobre las negociaciones en curso para vender el Novo Banco, que el Ejecutivo espera cerrar esta semana.
Así lo reconoció hoy el primer ministro luso, António Costa, en declaraciones a la prensa durante una visita a Madeira, que señaló que las reuniones tienen el objetivo de "informarles del punto de las negociaciones sobre el Novo Banco, tanto con el potencial comprador como con las instituciones europeas".
Según medios lusos, el Ejecutivo ya se ha reunido, al menos, con los partidos de la oposición conservadora -el PSD (centroderecha) y el CDS (democristianos)- y con sus socios de izquierda en el Parlamento -el marxista Bloque de Izquierda y los comunistas-.
Tanto marxistas como comunistas se han mostrado en varias ocasiones en contra de la venta del Nobo Banco e incluso presentaron sendas iniciativas parlamentarias para nacionalizar la entidad, que fueron rechazas por la Cámara en febrero.
Tras la reunión de hoy con el Ejecutivo, los partidos de la oposición conservadora manifestaron que si el Gobierno necesita apoyo político para sacar adelante la venta deberá buscarlo en sus socios de la izquierda.
La venta del Novo Banco, creado en 2014 con los activos saneados del quebrado Banco Espírito Santo (BES) y recapitalizado con 4.900 millones de euros, es una de las cuestiones pendientes más importantes para el sistema bancario luso.
El Banco de Portugal está en una fase de negociaciones exclusivas con el fondo de inversión estadounidense Lone Star, con quien estaría discutiendo un acuerdo final que prevé la compra del 75 % del Novo Banco, mientras que el Estado luso se quedaría con el 25 % restante.
Si finalmente el Novo Banco fuese vendido por una cantidad inferior a los 4.900 millones que supuso su creación, la diferencia tendría que ser soportada por el resto de bancos lusos.