El año en que la gran banca dio un giro hacia plataforma digital

Los bancos españoles, sobre todo Santander y BBVA, han dado este año un gran paso hacia su transformación en plataformas[…]

Los bancos españoles, sobre todo Santander y BBVA, han dado este año un gran paso hacia su transformación en plataformas de servicios digitales, a lo que ayudarán sus nuevos consejeros delegados, el italiano Andrea Orcel y el turco Onur Genç, que empiezan a trabajar a comienzos de 2019.

Este último sustituirá a Carlos Torres Vila, que también tomará posesión como presidente del BBVA en enero tras coger el testigo de manos de Francisco González, cuya despedida después de casi 20 años empeñado en modernizar y luego digitalizar el banco ha sido una de las principales noticias puramente bancarias del ejercicio.

Pero la digitalización también tiene un lado negativo, los recortes de plantilla derivados de los cierres de unas oficinas cada vez menos necesarias para unos clientes que operan cada vez más con el móvil, lo que sigue contribuyendo a reducir sucursales y personal.

Esta ha sido una de las razones por las que otro grande del sector, CaixaBank, anunció en noviembre sus planes de cerrar 821 oficinas urbanas en los próximos tres años, el 18 % de su red, lo que implicará un importante ajuste de plantilla aún por concretar.

En general, 2018 ha estado marcado por los intentos de los bancos de mejorar su rentabilidad y desprenderse de los restos del ladrillo que aún afean sus balances tras la crisis, una limpieza que comenzó años atrás pero se ha acelerado ahora, especialmente tras la venta de una cartera de 30.000 millones de Santander al fondo Blackstone.

También han tenido que lidiar con la presión social que finalmente ha hecho recaer en ellas el pago del impuesto de las hipotecas mediante un decreto del Gobierno, y previsiblemente tendrán que cargar con un impuesto que gravará las transacciones financieras para ayudar a financiar las pensiones.

El sector además se ha visto obligado este año a continuar alimentando sus bases de capital, vigilado de cerca por el BCE, que poco después de que los bancos superaran los últimos tests de estrés de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) instaba a doce de ellas a reforzar aún más su capital.

Entre esas entidades con unos niveles de capital inferiores al 9 % en el peor escenario contemplado por las pruebas figuran las españolas Sabadell y BBVA, esta última con exposición a economías con problemas como la argentina y la turca.

Los mercados emergentes han vuelto a ser en 2018 uno de los principales quebraderos de cabeza de Santander y BBVA, sobre todo Argentina, Turquía, México y Brasil, estos dos con nuevos gobiernos con posiciones populistas cuyo aterrizaje ha tenido consecuencias en sus economías y ha debilitado sus divisas.

Pero no solo los emergentes han causado problemas a estas entidades, ya que la salida de Reino Unido de la Unión Europea ("brexit") y las consecuencias que tendrá para los dos bancos con más presencia en ese país -Santander y Sabadell- ha hecho que los inversores hayan estado muy pendientes de las negociaciones.

La situación política y económica de Italia y la exposición de la banca española a la deuda de este país también han complicado el año al sector financiero español, así como los vaivenes hipotecarios.

En cuanto a las entidades más pequeñas, Bankinter prevé tomar a principios de 2019 el control de la unidad de banca comercial de EVO Banco adquirida este año, con la que reforzará su estrategia digital, al tiempo que Ibercaja sigue preparando su debut en Bolsa y Unicaja continuará ajustando sus cifras de oficinas y empleados.

De cara al futuro, los directivos de las entidades han apostado cada vez que han tenido oportunidad por profundizar en la unión bancaria europea mediante las esperadas fusiones transfronterizas.

Pero, mientras llega ese momento, cada una se busca la vida como puede para elevar sus ingresos, y muchas están volviendo a abrir la mano en la concesión de créditos al consumo, una tendencia que ha hecho que el nuevo gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, les tire de las orejas, por temor a una nueva burbuja.

Fuera del ámbito puramente bancario, la investigación en el Congreso de las causas de la crisis financiera, la desaparición de las cajas y el posterior rescate del sector tampoco han dado tregua a la banca este año.

Y hasta que el Estado encuentre el momento oportuno para retomar la privatización de Bankia y recuperar parte de los 22.424 millones inyectados en el grupo, el Banco de España da por perdidos más de 42.000 millones del rescate financiero.

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