3 factores que lastrarán la vivienda desde ya

El calentón del mercado inmobiliario podría enfriarse debido a la inflación, el encarecimiento de las condiciones de financiación y el incremento de la tasa de esfuerzo de los hogares

El mercado inmobiliario ha vivido un idilio con los inversores desde que se eliminaron las restricciones por la pandemia de coronavirus. Si bien, la buena racha del sector podría estar próxima a su fin

En concreto, tres factores amenazan con poner punto y final a la buena evolución que vive el mercado de la vivienda. 

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Para empezar, la subida de la inflación tendrá un efecto negativo sobre la demanda. 

La inflación incidirá negativamente en la demanda de vivienda 

“El entorno actual de inflación disparada (el IPC se situó en el 10,5 por ciento en agosto) erosionará los fundamentales que apoyaban el fuerte momento de la demanda de los trimestres precedentes, reduciendo la renta disponible de los hogares y haciendo mella sobre el ahorro acumulado”, según explican los analistas de Renta 4. 

Es decir, que los españoles tendrán menos dinero en sus bolsillos y, por lo tanto, menos disposición a comprar

Pero, además, un segundo factor va a repercutir negativamente sobre la demanda de casas: el encarecimiento (y endurecimiento) de las condiciones de financiación. 

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El encarecimiento de las condiciones de financiación, otro factor a la contra 

“A eso se suma un significativo encarecimiento de las hipotecas ante el fuerte repunte del euríbor, por lo que consideramos que, a partir del tercer trimestre de 2022, se comenzarán a posponer determinadas decisiones de inversión (en el sector inmobiliario)”, añaden los expertos de Renta 4, en un informe. 

Y es que, como se ha informado desde finanzas.com, el euríbor supera ya el 2 por ciento en septiembre (en máximos desde noviembre de 2011); al tiempo que las hipotecas a tipo fijo se han disparado.  

Los propietarios están pidiendo mucho dinero por sus pisos y los bancos han endurecido bastante las condiciones para conceder préstamos, por lo que ya no estamos cerrando tantas operaciones de compraventa. Este final de año se va a deslucir”, relata en ese sentido el propietario de una inmobiliaria situada en el centro de Madrid.  

Las tasas de esfuerzo para comprar una vivienda están en niveles de estrés 

Por último, hay que advertir sobre un tercer peligro y es la subida de las tasas de esfuerzo (la proporción de ingresos que una familia debe dedicar a la compra de una vivienda), que también inciden negativamente en la concesión de préstamos hipotecarios y en la demanda de vivienda. 

Esta tasa de esfuerzo se sitúa ya en niveles de estrés, en los 8,5 años de renta bruta por hogar a cierre del primer trimestre de 2022

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Se trata de una cifra que, si bien está aún por debajo del récord de 9,5 años que se alcanzó en el tercer trimestre de 2007 (antes del estallido de la burbuja inmobiliaria), ya supera la media de la última década y de los últimos 21 años (en los 7,1 años). 

“Las tasas de esfuerzo podrían generar cierta corrección en el mercado (especialmente a partir de 2023), indicando el fin del buen momentum operativo que ha gozado el sector inmobiliario”, advierten en Renta 4. 

El momentum operativo de finales de 2021 y principios de año comienza a disiparse dado el entorno de inflación y subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo”, añaden. 

De este modo, puede que pronto se enfríe el calentón que arrojan las últimas cifras publicadas por el Colegio de Registradores, relativas al tercer trimestre. 

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En concreto, estos datos reflejaron un aumento del coste medio de las casas del 7,5 por ciento interanual y una cifra de operaciones de compraventa récord de los últimos 14 años, con 626.000 viviendas vendidas en 12 meses.  

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