Aena se prepara para disparar el dividendo por encima del 80% de sus beneficios
Aena tiene margen para elevar el reparto de beneficios hasta el 85%, con una rentabilidad por dividendo superior al 5%, pese al aumento de las inversiones y el endeudamiento, según calcula UBS
Las dificultades por las que atraviesa el sector aéreo por las tensiones geopolíticas y la subida del petróleo o las cuantiosas inversiones en las que se ha embarcado, no impedirán a Aena dar una alegría a sus accionistas en forma de más dividendos.
Así lo creen los analistas de UBS, que acaban de revisar las perspectivas del gestor de los aeropuertos españoles y concluyen que la sólida generación de caja y la visibilidad de los ingresos, harán posible que Aena distribuya entre sus accionistas en forma de dividendos hasta el 85% de sus beneficios.
Esta ratio de pay out estaría por encima del nivel histórico del 80% en el que se mueve Aena, además de que cualquier modificación al alza tendría que recibir el visto bueno del consejo de administración, pero el banco suizo lo ve perfectamente posible dada la trayectoria que lleva la compañía.
Así las cosas, UBS anticipa una rentabilidad por dividendo superior al 5% durante los próximos ejercicios, una remuneración que considera sostenible incluso con el aumento de las necesidades de financiación derivadas de las inversiones aeroportuarias.
Aena puede repartir 250 millones más al año en dividendos
Lo cierto es que Aena tiene un importante margen de maniobra para impulsar la remuneración a sus accionistas.
Con unos beneficios anuales esperados de entre 2.300 y 2.500 millones al año, un incremento de diez puntos porcentuales en el pay out implicaría repartir un dividendo extra entre los accionistas de unos 250 millones de euros cada año.
En el acumulado de cinco años, de acuerdo con estos cálculos, Aena habría repartido en dividendos adicionales 1.250 millones de euros, una cantidad considerable que, no obstante, apenas tendrá impacto sobre la capacidad financiera de la empresa.
La clave es que el grupo que preside Maurici Lucena dispone de una generación de caja lo suficientemente sólida como para financiar los dividendos, las inversiones de mantenimiento, y una parte importante del capex (gasto en capital o inversión) para ampliar nueva capacidad aeroportuaria.
No obstante, UBS reconoce que Aena tendrá que recurrir a financiación externa y aumentar progresivamente su endeudamiento, aunque considera que dispone de margen suficiente para hacerlo sin comprometer su solvencia.
Incremento controlado del apalancamiento
En todas estas proyecciones hay una realidad ineludible, las fuertes inversiones que Aena tendrá que acometer en los próximos cuatro años para expandir su capacidad operativa y que tendrán efecto en su apalancamiento.
Así, las previsiones del banco suizo contemplan que la deuda neta de Aena pase de 6.641 millones de euros en 2026 a 11.828 millones en 2030.
Solo en 2027, UBS calcula que el desembolso inversor alcanzará los 2.121 millones de euros, para elevarse hasta los 2.764 millones en 2028 y superar los 3.200 millones en 2030.
Con todo, el banco estima que la ratio de deuda neta sobre ebitda se situará alrededor de 2,5 veces en 2031, incluso considerando un reparto del 85% de los beneficios.
Este nivel se mantendría por debajo de las tres veces que UBS identifica como referencia a partir de la cual podría verse amenazada la actual calificación crediticia.
Lo cierto es que el incremento previsto del apalancamiento es importante, pero esta circunstancia tampoco desvela al mercado. De hecho, la agencia Fitch ha elevado recientemente la calificación crediticia de Aena hasta A+, pese a las perspectivas de incremento de deuda durante los próximos años.
También es verdad que la base de activos regulados de Aena podrá prácticamente duplicarse durante la próxima década gracias a este esfuerzo inversor, que comenzará a materializarse de manera más palpable a partir de 2030.
El petróleo, un riesgo asumible para Aena
La confianza de UBS en el dividendo contrasta con el deterioro de algunas de sus previsiones operativas para los próximos ejercicios.
En particular, el banco ha recortado un 7,2% su estimación de beneficio neto para 2027, hasta los 2.264 millones de euros, debido al encarecimiento de la financiación, las mayores amortizaciones y unas perspectivas de tráfico aéreo menos favorables.
El principal riesgo procede del petróleo. La persistencia de precios elevados del queroseno está presionando a las aerolíneas europeas y podría provocar una desaceleración del tráfico de pasajeros durante 2027.
Sin embargo, UBS considera que Aena está mejor posicionada que otros gestores aeroportuarios europeos para afrontar este escenario, gracias a su exposición a compañías aéreas con una situación financiera relativamente sólida y a las perspectivas de crecimiento de la capacidad programada para los próximos meses.
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