Una Constitución de futuro

Ahora que algunos se empeñan en mirar al pasado porque no saben qué hacer con el futuro, no deberíamos olvidar que, en materia de concordia, la historia de España dista mucho de ser una historia ejemplar. Pero esa maldición de luchas cainitas que han jalonado nuestra larga y azarosa vida en común se rompió hace ahora cuarenta años. Los españolitos que llegaron al mundo después del año 1978 no han necesitado encomendarse a Dios para que les protegiera de la historia de su país. Esos españolitos, los del 78 en adelante, han tenido la fortuna de nacer en una España casi inédita hasta entonces: una España de concordia, cálida y acogedora, en la que cada español tiene su espacio y cada uno de sus derechos cuenta con su adecuada protección.

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