Segunda obra inédita atribuida a Velázquez en tan solo una semana

El mes de abril de 2017 se recordará por la insólita aparición simultánea -aunque sin relación alguna entre ellas- de dos pinturas inéditas atribuidas a Diego Velázquez (1599-1660).

Si el pasado lunes se hablaba de la inminente salida a subasta del óleo sobre lienzo «Retrato de niña», perteneciente a la primera época sevillana del artista, ayer el Museo de Bellas Artes de Valencia presentaba públicamente otra obra de la que nada se conocía hasta el momento. Se trata de un pequeño óleo (24,5 x 18,5 centímetros) titulado «Dama de perfil» y vendido hace dos años como «pintura veneciana anónima» a la colección Delgado.

El propietario de esta colección privada, ante la sospecha de que podría tratarse de una pieza importante, confió el cuadro a Carmen Garrido, antigua jefa del gabinete de Documentación Técnica del Museo del Prado, y una de las expertas de referencia el artista barroco. Después de un año de investigación, Garrido afirma no tener «la menor duda de que esta es una obra de Velázquez». Concretamente, se trataría de un boceto (o «borrón») que habría realizado el pintor durante su primer viaje a Italia, entre 1629 y 1631. La misma época a la que corresponden cuadros como «Apolo en la fragua de Vulcano», «La túnica de José» y las dos «Villas Médicis».

Esta suposición se basa en la influencia de la Escuela Veneciana a la que estuvo expuesto en este primer viaje al país transalpino, y que se manifiesta, por ejemplo, en la representación de una mujer con un pecho al descubierto, en un gesto de insinuación que no era propio de la pintura española del momento.

Según Garrido, tanto el trenzado del cabello como los adornos de perlas que luce la modelo son también muy similares a los que se pueden observar en obras de Tiziano y Tintoretto, y no muy diferentes tampoco de los que casi treinta años después realizaría para modelos femeninas como la Infanta Margarita en «Las Meninas».

La experta argumenta, por otra parte, que «lo que diferencia este boceto de Velázquez, y nos indica una evolución frente a Tiziano, es el modo en que logra crear un espacio interpuesto entre el fondo y la figura, otorgando al personaje más volumen».

Paralelamente, la radiografía realizada al lienzo -que ha llegado hasta los actuales propietarios pegado a una tabla de madera y con los bordes recortados- revela que la técnica seguida por el artista y los materiales con los que ha sido pintada responden al estilo practicado por Velázquez durante su estancia en Roma.

En ese periodo comenzó a pintar sobre telas de alta densidad de hilos, dado que cada vez utilizaba menos pintura y por tanto necesitaba fondos más blancos que le permitieran reflejar la luz desde dentro del cuadro. Al trabajar con menos cantidad de pintura, la ejecución también era más rápida, lo que de nuevo es consistente con la agilidad de trazos que muestra esta «Dama de perfil».

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