Registran una casa en Pontevedra en busca de Sonia Iglesias

Agentes de homicidios de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana y de la Comisaría General de la Policía Científica han[…]

Agentes de homicidios de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana y de la Comisaría General de la Policía Científica han entrado este martes en una vivienda del barrio de San Mateo, en Pontevedra, en busca de Sonia Iglesias, desaparecida en agosto de 2010 cuando se dirigía a su trabajo.

Desde primera hora de la mañana, un amplio dispositivo policial ha acudido al lugar para rastrear la propiedad, situada en las inmediaciones del cementerio de San Mauro. La Guardia Civil ha acordonado la zona y agentes de la Policía Científica se encuentran en el interior del domicilio.

El caso había sido archivado provisionalmente después de que estuviera imputado el que entonces era su marido, Julio Araújo. En el interior de la casa registrada se encuentra la expareja de Sonia Iglesias.

Sonia Iglesias, de 37 años, desapareció sin dejar rastro el 18 de agosto de 2010 después de haber sido vista por última vez en el casco urbano de Pontevedra. Ocho años después, hasta los registros de hoy, seguía sin haber ningún indicio que aportara luz sobre su paradero.


El exmarido de Iglesias permaneció más de dos años imputado a raíz del traslado de la causa al juzgado especializado en violencia contra la mujer, que finalmente decretó el archivo provisional de las actuaciones.

En este tiempo se volvió a interrogar al imputado, se tomaron nuevas declaraciones de testigos y se volvieron a visionar pruebas gráficas, entre otras diligencias que no aclararon más la cuestión de cómo la mujer, encargada de una tienda de ropa del centro de la ciudad, se esfumó sin dejar rastro después de que su pareja, según su declaración, la llevase en el coche al centro de la ciudad en esa mañana de verano.

El suceso movilizó a la ciudad, que se organizó durante las primeras semanas para buscar pistas su paradero, con batidas frecuentes, que se sumaron a las labores policiales de búsqueda, todas sin frutos, salvo el hallazgo de la cartera de la mujer en una zona cercana a O Vao, barrio limítrofe con Poio, cercano a un lugar de menudeo de droga, pero también a la comandancia de la Guardia Civil. Ese fue todo el rastro que se encontró.

La familia llegó a solicitar el uso del georradar para buscar huesos en el monte Castrove de Poio, con el argumento de que una de las llamadas telefónicas situaría a la pareja de Sonia realizando una llamada en una zona cercana; tanto en la primera fase de la investigación como tras la imputación del hombre, el juzgado primero y la Audiencia Provincial después consideraron que los indicios eran insuficientes.

El archivo ha sido recurrido por la familia y la fiscalía, que pide además que se practique a Araújo una prueba neurológica que, a través de electrodos, analiza las reacciones cerebrales a estímulos externos y puede determinar si, por ejemplo, reconoce un lugar mostrado en una fotografía.

El test, conocido como P300, es de uso controvertido en el campo judicial, pues algunos juristas entienden que puede atentar contra el derecho de declarar contra uno mismo. Ya ha sido empleado en varios casos conocidos como el caso Marta de Castillo o el de Publio Cordón, en el que se sometió a la prueba a personas ya condenadas por los hechos.

La familia se apresta ahora a solicitar la declaración de ausencia de Sonia, pero no se resigna a seguir sin respuestas sobre su sino. Con el lema "todos somos Sonia", volverán a pedir el apoyo vecinal en un recorrido por las calles de Pontevedra esta noche. EFE 1011136 vt/flh/jlg (foto)

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