Putin rechaza expulsar a diplomáticos de EE.UU. como respuesta a Obama

El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, ha recomendado este viernes al presidente del país, Vladimir Putin, que apruebe[…]

El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, ha recomendado este viernes al presidente del país, Vladimir Putin, que apruebe la expulsión del territorio ruso de 35 diplomáticos estadounidenses, en respuesta a la medida idéntica adoptada la víspera por el Departamento de Estado norteamericano, según ha informado la agencia de noticias RIA Nóvosti. El mandatario ruso, por su parte, ha rechazado la propuesta del ministro, y ha afirmado que lamenta que la Adminsitración Obama haya terminado así.

«No podemos dejar sin respuesta semejantes invectivas. La reciprocidad es la ley de la diplomacia y de las relaciones internacionales», ha explicado Lavrov. Su departamento, junto a los responsables de otros ministerios, ha propuesto declarar personas no gratas a «31 empleados de la Embajada de EE.UU. en Moscú y a cuatro empleados del Consulado General en San Petersburgo».

El titular de Exteriores ruso también ha sugerido que a los diplomáticos de Estados Unidos se les prohíba seguir usando la casa de campo en el parque Serebriani Bor, en el noroeste de Moscú, y un almacén en la calle Dorózhnaya, en el sur de la capital rusa. «Confiamos en que estas propuestas serán examinadas lo más rápido posible», ha señalado Lavrov. El Departamento de Estado de EE.UU. declaró el jueves personas no gratas a 35 diplomáticos rusos, dándoles 72 horas de plazo para abandonar el país, y ordenó el cierre de dos inmuebles en Maryland y Nueva York que habría sido utilizado por diplomáticos rusos supuestamente para espiar.

Además, Obama reformó una orden ejecutiva de 2015 para imponer sanciones a cinco entidades y a seis individuos rusos por supuestos ciberataques para interferir en el curso de las elecciones presidenciales. La CIA y otras agencias de seguridad estadounidenses han concluido este mes que Rusia intervino en las elecciones presidenciales celebradas el 8 de noviembre para propiciar la victoria del candidato republicano, Donald Trump, con posiciones más cercanas al Kremlin.

Según sus informes, la injerencia se habría producido a través de una sucesión de ataques informáticos contra las filas del Partido Demócrata que socavaron la campaña electoral de su aspirante, Hillary Clinton, al destapar cierto favoritismo por la ex primera dama frente a su contrincante en las primarias, Bernie Sanders. Estados Unidos ha sopesado durante meses la respuesta que dar a Rusia, que ha negado todas las acusaciones. Obama ya advirtió de que habría consecuencias «en el momento y en el lugar oportuno».

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