Portugal subirá más los impuestos al tabaco, los coches y los bancos

La Asociación del Automóvil de Portugal se muestra indignada con la subida del impuesto de circulación decretada por el Gobierno socialista de António Costa. Y no es el único incremento puesto en marcha con tal de activar la recaudación.

El tabaco y los combustibles llevan semanas en el punto de mira de un Ejecutivo que, finalmente, ha logrado sacar adelante el «tasazo». Hasta siete céntimos por litro más constituirá la variación en la gasolina y el gasóleo.

Por su parte, la maltrecha banca también se ve afectada por el paquete de medidas aprobado en una semana clave para contentar a Bruselas con unos planes financieros que salven la cara ante las suspicacias de la Comisión Europea por el giro en la política que había desarrollado el conservador Passos Coelho hasta hace poco más de dos meses.

Las entidades bancarias tributarán más y se cierra la puerta a la exención del IBI para los fondos inmobiliarios. Esta ha sido, precisamente, una de las señas de identidad de Costa en los últimos meses, decidido a exprimir este sector y a echarse en brazos de la subida de impuestos indirectos.

Además, otra de las iniciativas salpica a empresas españolas como BBVA y Bankinter, pues se convertirán en contribuyentes fiscales por desarrollar sus funciones al otro lado de la frontera aunque no dispongan de una sede allí.

El Consejo de Ministros ha de dar luz verde al Presupuesto de 2016 actualizado con estas modificaciones. Paso previo para que Bruselas otorgue definitivamente su visto bueno, algo que hasta ahora no estaba claro porque las cuentas no cuadraban.

Contradicción de Costa

El ministro de Finanzas, Mário Centeno, ha tenido que hacer verdaderos juegos malabares para no chirriar ante la UE y, al mismo tiempo, que sus socios de la izquierda radical tampoco se descabalgaran en su necesario respaldo.

Y todo porque el Ejecutivo socialista se ha cuidado muy mucho de no tocar las pensiones y las ayudas sociales. En caso contrario, el flanco del Partido Comunista y el Bloco de Esquerda habría remado en dirección contraria.

A juicio de estas dos formaciones, la presión ejercida por las autoridades comunitarias se asemeja a un «chantaje», de acuerdo con sus duras palabras.

La fuerte apuesta por los impuestos indirectos contradice las palabras del primer ministro socialista cuando aún era un aspirante a desalojar a Passos Coelho. Por aquel entonces dijo que «los ciudadanos no tenían que pagar el precio de la austeridad», pero finalmente cualquiera que compre cigarros o un vehículo acabará haciéndolo, en virtud de las medidas aprobadas.










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