Marine Le Pen es la gran beneficiaria del «Penelopegate» de François Fillon

François Fillon, candidato conservador a la presidencia francesa, desea ser interrogado por la policía judicial «lo antes posible» para explicar[…]

François Fillon, candidato conservador a la presidencia francesa, desea ser interrogado por la policía judicial «lo antes posible» para explicar «con detalle» las «dudas» sobre el presunto «empleo ficticio» de su esposa como asistente parlamentaria. Penelope Fillon percibió unos 500.000 euros, entre 1998 y 2012, de los presupuestos del Estado por ese trabajo.

El semanario satírico Le Canard Enchaîné ha asegurado que habría cobrado el sueldo de asistente parlamentaria de su propio esposo y de su sustituto entre 2007 y 2012 ?cuando Fillon fue primer ministro de Nicolas Sarkozy? sin realizar ningún trabajo concreto.

La decisión, el miércoles, de la oficina central de lucha contra las infracciones financieras de investigar el trabajo real o ficticio de la esposa de François Fillon dio al «Penelopegate» un rumbo incierto.

Durante los últimos tres años, 52 esposas, 28 hijos y 32 hijas de diputados de izquierda y derecha se han beneficiado de ese sobre

Todos los diputados franceses disponen de un sobre de 9.561 euros mensuales para pagar a discreción hasta cinco colaboradores personales. Durante los últimos tres años, 52 esposas, 28 hijos y 32 hijas de diputados de izquierda y derecha se han beneficiado de ese sobre. Se trata de un comportamiento legal, moralmente dudoso, si esposas e hijos no realizan en realidad el trabajo por el que cobran un salario público.

Si Fillon no consiguiese probar el trabajo concreto realizado por su esposa, correría el riesgo de haber cometido un presunto delito de «extorsión de fondos al Estado», que el Código Penal puede castigar con multas de hasta un millón de euros y diez años de cárcel.

Fillon desea ser interrogado a la mayor brevedad por la policía judicial que instruye provisionalmente el caso de su esposa, con el fin de «aportar todas las pruebas necesarias para demostrar su inocencia». Mientras esas pruebas no sean conocidas, la presunción de inocencia del candidato conservador queda empañada por dudas de fondo: numerosos testigos han declarado a la prensa que «nunca vieron» ejercer ningún trabajo concreto a Penelope Fillon.

El candidato conservador ha multiplicado las declaraciones en radio y televisión. Indignado, se considera víctima de una campaña de «bombas fétidas», destinada a «intentar enturbiar» su campaña. François Fillon es el favorito en las elecciones presidenciales de finales de abril y primeros de mayo.

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Penelope Fillon sigue un discurso de su esposo, François Fillon, desde la tribuna de invitados en la Asamblea Nacional en 2007
Penelope Fillon sigue un discurso de su esposo, François Fillon, desde la tribuna de invitados en la Asamblea Nacional en 2007- Reuters

A la espera de las pruebas que Fillon debiera hacer públicas para «limpiar su honor», según su propia terminología, Le Canard Enchaîné ha publicado otra información importante: Fillon no declaró a la alta autoridad de la transparencia de la vida pública los ingresos de su esposa como asistente parlamentaria (500.000 euros) y «colaboradora» de La Revue des Deux Mondes (5.000 euros mensuales durante varios años).

La Alta autoridad de la transparencia de la vida pública es una institución creada en 2013 con el fin de intentar controlar la situación patrimonial y los eventuales conflictos de intereses de diputados, senadores, ministros, colaboradores y dirigentes de organismos públicos. En su declaración de 2014, Fillon no habría hecho mención a los ingresos de su esposa. ¿Debía hacerlo, tratándose de ingresos de años anteriores?

Fillon y los portavoces de su partido, Los Republicanos (LR, conservador), insisten en que se trata de una «campaña de bombas fétidas e intento de desestabilización». A apenas tres meses de la primera vuelta de la elección presidencial, el 23 de abril, el «Penelopegate» introduce un factor de extrema incertidumbre. Históricamente, los electores franceses deciden su voto durante los cien días anteriores a la primera vuelta, por lo que el escándalo estalla en el momento potencialmente más nocivo para el candidato conservador.

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Macron

Los candidatos socialistas se cotizan muy bajo en los sondeos para poder beneficiarse directamente del «Penelopegate». Por el contrario, Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional (FN, extrema derecha), pudiera ser la primera gran beneficiaria del «río revuelto» conservador. En otro plano, Emmanuel Macron, ex ministro de Economía de François Hollande, candidato «social reformista», sigue aspirando a dar un «aldabonazo» hoy menos imposible que ayer.

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