Maduro, Lula, Rousseff y Maradona, en el último adiós a Fidel Castro

Miles de personas se han congregado en la noche de este sábado (madrugada en la España peninsular) en la plaza[…]

Miles de personas se han congregado en la noche de este sábado (madrugada en la España peninsular) en la plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba para dar el adiós definitivo a Fidel Castro. Al acto, presidido por su hermano y sucesor al frente del régimen, Raúl Castro, asisten los mandatarios de otros países latinoamericanos como Venezuela, Nicolás Maduro; Bolivia, Evo Morales; Nicaragua, Daniel Ortega, y Haití, Jocelerme Pricet, este último provisional. También están los ex presidentes de Brasil Lula da Silva y Dilma Rousseff, y de la República Dominicana Leonel Fernández, además de dirigentes de países africanos como Congo y Etiopía. Así mismo, se ha sumado al homenaje el futbolista argentino Diego Armando Maradona, amigo del mandatario fallecido.

Las cenizas del dictador cubano, fallecido el pasado día 25, habían llegado a Santiago de Cuba este mismo sábado, poco después del mediodía, poniendo así fin a los cuatro días de viaje en los que el cortejo fúnebre ha recorrido más de mil kilómetros desde La Habana. Una multitud recibió la llegada de los restos del líder de la Revolución entre gritos de «¡Yo soy fidel!» y las banderas cubanas, como en otras localidades.

La «Caravana de la Libertad», como se ha denominado al traslado de los restos, ha llegado al parque Céspedes de la ciudad, precisamente el lugar donde el 1 de enero de 1959, fecha del triunfo de la Revolución, un victorioso Castro salió al balcón del Ayuntamiento. Allí comenzó su viaje al frente de las tropas rebeldes hasta La Habana, que ahora, en una urna de cedro subida a un carro militar, recorrieron sus cenizas en sentido inverso
en un gran evento propagandístico y de afianzamiento del poder castrista.

A las siete de la mañana de este domingo (la una de la tarde en la España peninsular) tendrá lugar la inhumación en el cementerio de Santa Ifigenia. Con ello concluirán los nueve días de duelo decretados por el Gobierno tras su muerte a los 90 años el pasado viernes, en los que la vida del país ha estado acaparada por los actos de homenaje. La música y el consumo de bebidas alcohólicas quedaron prohibidos en bares y restaurantes (aunque algunos se han saltado la «ley seca») y la televisión pública ha estado emitiendo las 24 horas una programación especial sobre la «desaparición física» del líder histórico de la Revolución, eufemismo con el que el régimen ha tratado de recalcar que su legado, el socialismo imperante, sigue más vivo que nunca en la figura de su hermano Raúl Castro y el resto de la cúpula dirigente.

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