Los presupuestos de 2016 inflaron los ingresos en 28.000 millones

La Autoridad Fiscal ha lanzado una dura crítica al Presupuesto de 2016 elaborado por el Ministerio de Hacienda, que contemplaba un objetivo de déficit del 2,8% del PIB que acabó en el 4,33% y que provocó la flexibilización del objetivo desde Bruselas. La Airef cifra en 28.000 millones de euros el desvío en los ingresos previstos por las cuentas del año pasado frente a la realidad, de los que 13.600 millones corresponden al desfase entre lo que recaudaron las cotizaciones sociales sobre el papel y lo que ocurrió finalmente.

El presidente del organismo, José Luis Escrivá, ha comparecido esta tarde en la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados para analizar los datos de déficit de 2016 y ha sostenido que la reforma fiscal tuvo un impacto mucho mayor de lo previsto, de unos 4.487 millones en el IRPF el año pasado, 2.290 millones más de lo estimado. Ello explica parte del desvío del Gobierno, pero no todo.

«Los errores de planificación en el Impuesto de Sociedades y cotizaciones sociales no tienen explicación evidente», sentencia la Autoridad Fiscal. El Gobierno pronosticó un aumento de la recaudación del 10% en Sociedades hasta los 24.868 millones en 2016. Sin embargo, la bajada de tipos y la eliminación del tipo mínimo en los pagos fraccionados llevaron al Gobierno a aumentar en octubre los anticipos de las grandes empresas para acabar ingresando 21.678 millones, 3.190 millones menos de lo contemplado.

Las cotizaciones sociales acabaron ingresando también menos de lo estimado por el Ejecutivo. El propio secretario de Estado de Presupuestos, Alberto Nadal, admitió el pasado martes que «el presupuesto inicial fue demasiado optimista» sobre lo que ocurrió en 2016. Un «exceso de optimismo» en el que ha coincidido Escrivá. El PSOE alerta que este año Hacienda también ha podido inflar los ingresos en cotizaciones sociales hasta 3.000 millones, ya que las cotizaciones crecen al 4% los primeros meses del año y el Ejecutivo pronostica un 7%.

«Hacer presupuestos tan alejados de la realidad y con objetivos tan irrealistas que producen unas desviaciones tan enormes que al observarlas desde el exterior, se pone de manifiesto una técnica presupuestaria muy p oco defendible», ha lamentado Escrivá.

25.000 millones de déficit estructural

El desvío del déficit en 2016 tuvo otra derivada: el Estado tuvo que aprobar recortes del gasto ministerial y adelantó el cierre presupuestario a julio para así ahorrar 3.000 millones. La Airef calcula que se quedó cerca y recortó 2.798 millones. A las comunidades se les impuso un recorte de 1.500 millones, pero la Airef calcula que sólo Aragón y Extremadura aprobaron los acuerdos de no disponibilidad exigidos por importe de cien millones.

La Airef advierte que la tendencia es que las bases imponibles vayan a la baja pese a que la actividad crezca y destaca que este fenómeno se debe tener en cuenta al planificar la política fiscal. El organismo calcula que el déficit estructural asciende a más de 25.000 millones, al 2,5% del PIB, y ha alertado de que es complicado reducir más el gasto.

Escrivá también ha repasado la distinta intensidad en la reducción del déficit del Ejecutivo. Entre 2010 y 2013, España redujo ocho puntos del PIB su déficit de forma estructural y cuatro puntos de manera cíclica, por la evolución de la economía. Tras esta primera fase de la legislatura, desde 2014, se ha reducido cuatro puntos el déficit pero toda esta rebaja ha sido cíclica de forma integra. «En 2016 la política fiscal ha sido expansiva», ha reconocido Escrivá

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