Los policías heridos por una familia gitana: «Se lanzaron como perros de presa. Casi nos matan»

El turno de noche para cuatro agentes de la Policía Local de Getafe terminó el sábado en el hospital. Todos ellos presentaban heridas de diversa consideración después de que 40 individuos, hombres y mujeres de etnia gitana, les propinaran una paliza salvaje en el chalé donde celebraban una fiesta flamenca, en Perales del Río (8.373 habitantes). El motivo que desató la agresión fue el requerimiento, por parte de los agentes, de que bajaran la música.

Era la segunda vez en la madrugada que los funcionarios se acercaban hasta el adosado ubicado en la calle Amnistía Internacional, 38, por los avisos vecinales. La primera visita fue a las doce de la noche; la segunda, a las dos de la madrugada. Eran tres los agentes que, «por suerte», como apostilla el secretario de la sección sindical de CSIT-UP Sergio de la Aleja, iban en el patrulla. Nada más bajar del vehículo, los festejantes se abalanzaron sobre ellos a golpes sin mediar palabra. Entre puñetazo y patada les trataron de quitar el arma reglamentaria y blandieron una navaja que no llegaron a emplear. Algunas de las botellas de la fiesta terminaron reventadas en la cabeza de los tres policías.

«Como perros de presa»

«Se lanzaron a por nosotros como si fueran perros de presa. Estaban fuera de sí por lo que habían consumido, enajenados. Si no llega a venir el segundo patrulla, nos matan». Es la frase que uno de los agentes heridos dijo a otro compañero tras ser atendido en el centro hospitalario.

Al minuto de que el primer coche policial se presentara en el unifamiliar, llegó otro, donde sólo viajaba un agente. Éste se encontró a sus tres compañeros desplomados en el suelo, dos de ellos ensangrentados. Logró pedir refuerzos antes de que los agresores también se liaran a puñetazos con él. A los quince minutos, todas las patrullas (ocho) de la unidad de Getafe estaban a las puertas del chalé. Pidieron ayuda a la Policía Nacional, que envió un furgón de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) y puso fin al motín provocando la huida de los delincuentes. Sólo una mujer pudo ser detenida y se identificó al propietario de la vivienda de Perales.

Grapas y escayola

El resultado de este suceso fue que los cuatro agentes, de una media de 40 años, tuvieron que ser trasladados al hospital de Getafe. Dos de ellos llegaron sangrando por la cabeza, abierta tras recibir el impacto de las botellas; otro, con la muñeca rota. Los primeros precisaron 15 y 13 grapas para cerrar las diversas heridas del cráneo y el tercero, una escayola en el brazo. El cuarto funcionario presentaba magulladuras por los diversos golpes. Recibieron el alta en el hospital.

«Si hubiera ocurrido este altercado la semana pasada, que teníamos a nueve personas menos en el turno de noche, matan a los compañeros», manifiesta De la Aleja. Este lunes se reforzó el turno con nueve personas en comisión de servicio ?otros policías contratados por un año que llegan de otros municipios?. El representante sindical señala que los agentes heridos tuvieron la fortuna de que en esa noche había dos unidades en Perales del Río. «El barrio está abandonado con lo conflictivo que es. Llevamos denunciando esta situación mucho tiempo sin que el Ayuntamiento (PSOE) haga caso», remarca.

Desde CSIT-UP subrayan que este suceso se llegó a conocer ayer después de que la Corporación que dirige la socialista Sara Hernández no emitiera un comunicado. Su silencio duró doce horas, hasta que el sindicato lo hizo público en redes sociales. La situación en Perales del Río es tan peligrosa que se ha dado orden a la unidad de que no salgan de la subinspección.

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