Las tres caras de Trump para la economía de EEUU
El gran acontecimiento del tramo final del año ha sido, sin ninguna duda, la elección de Donald Trump como presidente[…]
El gran acontecimiento del tramo final del año ha sido, sin ninguna duda, la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Lo primero que hay que tener en mente es la incertidumbre que rodea sus planes, especialmente su programa económico. En segundo lugar, puede haber una amplia diferencia entre lo que dice un candidato y lo que hace una vez llega al despacho oval de la Casa Blanca. Dicho esto, los discursos de Trump nos han proporcionado elementos para construir al menos tres escenarios complementarios.
El primero de ellos, que actualmente es nuestro escenario base, es el escenario del "yerno perfecto". Los efectos positivos por el lado de la demanda compensarán la caída de medidas por el lado de la oferta y el crecimiento de Estados Unidos se acelerará de una manera sustancial. Esto requerirá una mejora en las ganancias generadas por la productividad con respecto a la inversión productiva, que bien podría darse si el entorno creado resulta ser particularmente favorable para los negocios. Recordemos que la economía que Trump hereda no está en mala forma. En este escenario, la nueva administración se centrará en las preocupaciones domésticas y no en endurecer el proteccionismo para el resto del mundo en general y China en particular.
El segundo escenario, al que hemos llamado el del "cliente incómodo" y al que asignamos una baja probabilidad, sugiere que el crecimiento será decepcionante una vez más, es decir, que el repunte actual durará sólo dos o tres trimestres. Mientras la economía mejora, el crecimiento potencial se mantiene bajo, entorno al 1,5%, y los anuncios que Trump ha hecho sobre la inmigración no van a ayudar. Si los hogares deciden ahorrar más dinero del que están ahorrando actualmente (por ejemplo, porque los precios inmobiliarios han vuelto a sus niveles de julio de 2016 o porque sus previsiones a largo plazo y planes de pensiones requieren que lo hagan) el crecimiento podría frenar drásticamente y refrenar cualquier perspectiva de un rebote en la inversión. El sector no doméstico, condicionado por las tensiones comerciales y geopolíticas, podría exacerbar un nuevo frenazo en el crecimiento.
El tercero, el escenario de "amor sin fin", que tampoco es nuestro escenario base pero es más probable que el segundo escenario, es similar al primero. La diferencia es que asume que la inflación superará las expectativas. En los actuales niveles de empleo, los salarios podrían incrementarse (los datos de noviembre no sugieren que esto vaya a ocurrir), trayendo en última instancia una versión "dura" de las medidas proteccionistas de Trump; la demanda doméstica podría sumar algunas docenas de puntos básicos a la inflación, y los mayores déficits podrían impulsar el crecimiento a través de un incremento en los tipos nominales.
Esto nos lleva a la Fed. En el corto plazo, es decir, todavía bajo el mandato de Yellen, que termina en febrero de 2018, parece que no hay mucho riesgo de "grandes errores" en la gestión de la política monetaria o en las directrices. A no ser, por supuesto, que el primero escenario no sea el único. En este caso, la Fed simplemente se habrá equivocado en sus análisis. Sin embargo, es probable que el próximo presidente de la Fed sea menos independiente políticamente.