Las seis peores formas de morir en un laboratorio

El trabajo en el laboratorio puede ser rutinario, tedioso y a veces muy intenso. En medio de jornadas maratonianas, en las que se combinan la tensión por cumplir con los plazos con la lentitud y la complejidad de los protocolos, puede haber también situaciones delicadas que pueden resultar extremadamente peligrosas. Por ejemplo, es muy habitual manejar sustancias cancerígenas (como la acrilamida, un agente intercalante del ADN). Se trabajan con compuestos tóxicos y corrosivos, animales y patógenos, líquidos hipercalentados que pueden saltar por los aires al más mínimo movimiento y fuentes emisoras de radiación.

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