Las primarias de la otra CDC, un paripé tras pactos y varias retiradas

La nueva Convergència, refundada como Partit Demòcrata Català (PDC) desde el pasado fin de semana, comienza su andadura con los tics de la vieja política, que a menudo se ha visto empujada a procesos de participación horizontal -léase primarias-, con más voluntad estética que ética. Para aparentar democracia interna.

Los próximos 22 y 23 de julio, los militantes (ahora llamados «asociados») del PDC están llamados a las urnas, por primera vez en la historia de Convergència, para elegir los cargos de sus órganos de decisión. Pero la cita, visto lo sucedido en las últimas horas, va a convertirse en un mero trámite de resultados previsibles.

Anoche se cerró el plazo para presentar las candidaturas a la presidencia, a la dirección nacional ejecutiva y a otros cargos del nuevo partido, y el saldo es que habrá muy poca emoción. Para la presidencia, como se preveía, sólo opta quien fuera líder de CDC, Artur Mas, que tendrá como vicepresidenta a quien ocupa este cargo en el actual Gobierno de la Generalitat, Neus Munté. Sus cargos -el precio que ha tenido que pagar Mas para poder seguir al frente del nuevo partido pese a su pasado «pujoliano»- no tendrán funciones ejecutivas, sólo institucionales, según decidió la militancia en el congreso de refundación. Aunque harán de enlace con la dirección ejecutiva.

La espantada de Gordó

Para la ejecutiva, compuesta de doce personas y liderada por un coordinador general, ayer, un día después de que el otrora candidato de Mas, Jordi Turull, renunciara siquiera a intentarlo, finalmente se presentaron solo dos candidaturas. Porque quien hasta ahora se había postulado para liderar la nueva Convergència, el exconsejero de Justicia, Germà Gordó, hizo una espantada. Presentó la candidatura.... para acto seguido retirarla en pos «de la cohesión del partido». Una elegante forma de reconocer que no podría competir con la candidatura ungida como ganadora virtual y a la que Gordó mismo mostró ayer su apoyo: la liderada por el tándem de Marta Pascal (portavoz de CDC) y el excalde de Fonollosa (Gerona), diputado y líder de la comarcal del Bages, David Bonvehí. A ellos sólo les hará frente otra candidatura, la del presidente de Reagrupament, Ignasi Planas, a quien ni el más optimista le augura posibilidad de ganar las primarias. Para algunos ya ha cumplido forzando que haya elecciones.

La candidatura de Pascal -como coordinadora general- y Bonvehí -coordinador organizativo- tiene una media de de edad de 42 años, ha captado a algunos miembros de las distintas corrientes del partido, como los socialdemócratas, y está integrada por hasta cuatro alcaldes, como Albert Batet (Valls) o Marc Castells (Igualada), entre otros. No hay viejas glorias del CDC en su lista y sí incluye guiños a uno de sus artífices en la sombra, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Uno de sus miembros es Elsa Artadi, exsecretaria de Hacienda con el gobierno de Mas a la que Puigdemont aupó a directora de la Coordinación interdepartamental de la Generalitat, una suerte de «sottogoverno».

También ayer se concretaron las candidaturas a presidente del Consejo Nacional del Partido -máximo órgano entre congresos- y al Defensor del Asociado. Para el primer cargo sí habrá rivalidad entre ilustres. Son candidatos el consejero de Cultura, Santi Vila, liberal y menos independentista; la alcaldesa de Sant Cugat del Vallés, Mercè Conesa, más independentista y del sector socialdemócrata, y el exalcade de Bigues i Riells, Joan Vila.

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