Las muertes de civiles no se detienen en Siria a pesar de la tregua

La violencia y las muertes no se acaban con una firma. Una guerra tan compleja como la de Siria, en la que han confluido odios locales, intereses regionales y recelos internacionales, requiere mucho más que el ?cese de las hostilidades? acordado a finales de febrero. A pesar de que esta tregua ha reducido significativamente los enfrentamientos, todavía se están produciendo muertes de civiles en "nuevos ataque indiscriminados?, según un comunicado publicado por Human Rights Watch (HRW).

?Un descenso en el número de bajas ha traído un muy necesario respiro a los sirios, pero muchos civiles todavía están muriendo a causa de ataques fuera de la ley?, ha señalado Nadim Houry, vicedirector de HRW para Oriente Próximo. ?Los países clave que apuestan por las negociaciones en Siria, sobre todo Estados Unidos y Rusia, tienen que presionar a los bandos que guerrean en Siria para poner fin a los ataques ilegales?.

Desde la ONG apuntan a un bombardeo de las fuerzas aéreas del presidente Bashar al Assad como una de las peores masacres cometidas desde el 27 de febrero, cuando entró en vigor la tregua entre el régimen de Damasco y los grupos armados de la oposición. Al menos 31 civiles, entre ellos nueve mujeres y 12 niños, murieron por el ataque de los cazabombarderos sirios sobre la ciudad de Deir al Assafir el pasado 31 de marzo. HRW insiste en que en la zona no hay objetivos militares cercanos.

En otro incidente, hace apenas una semana, 18 personas murieron y otras 68 resultaron heridas en Alepo después de que grupos armados lanzaran ataques indiscriminados con artillería pesada en el barrio de Sheik Maqsoud, que está bajo el control de las Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en kurdo).

Durante los últimos días los combates alrededor de la ciudad de Alepo, la segunda más grande del país, han aumentado, poniendo en peligro el precario alto el fuego. Además, las campañas militares no se han detenido. Dos grupos extremistas religiosos están excluidos de la tregua: el Frente al-Nusra, filial de Al Qaeda en Siria, y Daesh, también conocido como el autodenominado Estado Islámico. Ambos está considerados terroristas tanto por Estados Unidos como por Rusia, y los enfrentamientos contra ellos continúan.

El martes fuerzas progubernamentales lanzaron una ofensiva en el sur de Alepo para retomar Tel al Ais, una pequeña localidad que se encuentra en la ruta que la ciudad con Damasco. La cadena de televisión al Manar, que pertenece a la milicia libanesa de Hizbolá, organización que combate junto a las tropas de Assad, anunció la operación. Asimismo, la red opositora del Observatorio Sirio por los Derechos Humanos ha confirmado que se han registrado enfrentamientos en Tel al Ais. La localidad fue tomada a principios de mes por una insurgencia opositora entre la que se encontraban militantes de al Nusra.

Rusia sigue presente

Las tropas aliadas de Assad han protagonizado una de las victorias más sonadas de los últimos meses, por lo simbólico del lugar reconquistado: Palmira. El 24 de marzo el ejército sirio entró en la milenaria ciudad y, tras duros enfrentamientos con militantes del Daesh, consiguió expulsar a los yihadistas.

Otro de los acontecimientos más relevantes en Siria durante los últimas semanas ha sido la retirada de gran parte de las tropas desplegadas por el presidente de Rusia Vladimir Putin para apoyar el régimen de Assad. No obstante, la presencia militar de la potencia rusa está lejos de desaparecer por completo del país árabe. De hecho, dos pilotos rusos murieron el martes después de que su helicóptero Mi-28N se estrellara en la ciudad de Homs. El Kremlin aseguró que fue a causa de un accidente, pues no había ningún indicio que indicara que había sido derribado.

Recientemente también se ha sabido que otra potencia está más inmersa en la guerra siria de lo aparentado hasta ahora. Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel, anunció el lunes que su país ha llevado a cabo docenas de ataques en Siria. Netanyahu no quiso dar detalles de cómo ni cuándo se han producido esos ataques. Aun así sí aseguró que estos estaban destinados ?a prevenir que Hizbolá obtuviera armamento con el que pudiese cambiar las reglas del juego?.

Tensión fronteriza

Por otra parte, Turquía está golpeando el norte de Siria desde dentro de su territorio. Si antes lo hacía contra las tropas kurdas del YPG, durante los últimos días se ha centrado en los yihadistas de Daesh. Y es que los turcos padecen cada vez con más frecuencia la violencia de estos extremistas. Por segundo día consecutivo, la ciudad fronteriza de Kilis ha sufrido el ataque de dos proyectiles disparados desde territorio sirio. Una persona murió y siete resultaron heridas el martes por la mañana. Menos de 24 horas antes otros tres proyectiles cayeron en la ciudad e hirieron a una decena de personas. En las últimas semanas se han registrado más ataques similares. La provincia de Kilis, que limita con una zona de Siria controlada por Daesh, da cobijo a una gran cantidad de refugiados sirios. Allí se encuentran varios campamentos de refugiados y además en la población viven alrededor de 120.000 sirios, que superan a los cerca de 90.000 residentes autóctonos.

Por último, y a pesar de las numerosas derrotas que ha sufrido durante los últimos meses, Daesh dista mucho de ser eliminado por completo. Incluso aún consigue tomar nuevas posiciones. Según el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, el pasado lunes militantes yihadistas lograron hacerse con el control de al Rai, una localidad cercana a la frontera con Turquía y clave para conectar con los territorios bajo su poder en la provincia de Alepo.










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