La odisea de circular con el coche por el centro de Madrid

El programa electoral de Ahora Madrid no dejaba lugar a dudas: «Racionalización del uso del vehículo privado motorizado para proteger la salud y mejorar la calidad de vida». Más adelante, añadía: «Restaurar el orden de prioridades en la ciudad: peatón, bici, transporte público, taxi, moto, automóvil particular». El partido de Manuela Carmena aterrizó en el Ayuntamiento de Madrid con una clara intención de apostar por el Medio Ambiente en perjuicio del tráfico rodado. Dos años después, tras ampliar aceras, construir nuevos carriles-bici y anunciar una nueva Gran Vía, los madrileños se han dado cuenta de que Ahora Madrid quiere cumplir su objetivo a rajatabla.

Y, efectivamente, los peatones están encantados con que se priorice su situación frente a la de los conductores, que cada vez encuentran más trabas para poder desplazarse por su ciudad en su vehículo.

«A mí me han revalorizado el piso al ampliar las aceras de la calle pero entiendo que quien tiene que aparcar por aquí esté enfadado». Este es el testimonio de Manuel Sainz, un vecino jubilado que reside en la calle de Santa Engracia, que en los últimos meses ha experimentado un cambio más que notable, tanto para los peatones como para los conductores.

Allí se ha construido un nuevo carril bici ?espacio predilecto para las furgonetas de reparto a la hora de aparcar ante la ausencia de ciclistas? y se han ampliado las aceras en detrimento de dos carriles para que circularan los coches. Donde antes había cuatro carriles hábiles para que el tráfico del centro pudiera fluir hacia la periferia de la ciudad, ahora sólo hay tres, el citado carril bici y menos plazas de aparcamiento. «Antes se salía por aquí muy bien. En cinco minutos habías pasado la calle de Santa Engracia, pero ahora igual tardas media hora», lamenta Francisco Hernández, un conductor que necesita su furgoneta para trabajar cada día.

«Se circula fatal»

«Ahora en esta calle se circula fatal, sobre todo en las horas punta de entrada a los trabajos y a los colegios», critica el conductor, quien insiste en que no le agrada la remodelación de la calle de Santa Engracia ejecutada por el Gobierno municipal. «No me gusta nada porque Madrid cada vez tiene más tráfico», indica Hernández, quien también vaticina que «de aquí a seis meses», el principal problema por allí serán los atascos. De hecho, Sainz revela que su hija ya prefiere tomar rutas alternativas a Santa Engracia para salir del centro de Madrid: «Se va por un lado diferente».

Otro de los problemas de los conductores madrileños es el del aparcamiento que, a juicio de Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), el Ayuntamiento no está sabiendo resolver. «Cada vez hay más zonas que no permiten el acceso si no eres residente, pero también se han eliminado plazas para residentes sin dar soluciones sobre dónde meteremos esos vehículos», especifica Arnaldo a ABC, la misma semana en que Manuela ?Carmena ha anunciado que las obras de remodelación de la Plaza de España y, sobre todo, de la Gran Vía ?que comenzarán con 5 millones de presupuesto en enero? restringirán el derecho de circulación por esta emblemática arteria a todo aquel que no sea residente o acuda a un parking.

«En lugar de afrontar este problema, el Ayuntamiento sigue la política del avestruz», clama Arnaldo, que también carga contra otro de los dolores de cabeza que padecen actualmente los conductores en la capital: «El afán recaudatorio de Carmena». De hecho, en virtud de las estadísticas de AEA, las sanciones bajo el gobierno de Ahora Madrid crecen conforme avanza el mandato. En 2016 se impusieron 2.705.893 denuncias por las 2.099.475 de 2015, lo que se traduce en un incremento del 28% interanual. Este aumento es más acusado cuando las sanciones se convierten en dinero, puesto que en 2015 la recaudación por estas multas se situó en 206.714.400 euros y en 2016 ascendió un 35% hasta los 279.459.510 euros.

Los conductores no son los únicos que están descontentos: los ciclistas tampoco, pese a que deberían haber sido uno de esos colectivos, junto al de los peatones, beneficiados por Ahora Madrid en su intento de modificar el modelo de movilidad.

Al Defensor del Pueblo

La asociación Madrid Ciclista, que pretende que la bicicleta sea considerada como un vehículo más con todos sus derechos al circular por la calzada, registró el pasado mes de marzo una queja ante el Defensor del Pueblo contra una medida concreta del Ayuntamiento. Se trata del carril bici que el Consistorio implantó en la calle de Toledo. Según reza el escrito de Madrid Ciclista, este carril bici «contraviene la normativa reguladora», ya que está situado a la izquierda de la vía en relación con el sentido de la marcha.

Es decir, las bicicletas van junto a los vehículos que circulan a más velocidad en lugar de ocupar el carril más lento de la calzada. Como recuerdan, la ordenanza de Movilidad vigente estipula que las bicicletas «en las vías con más de un carril circularán siempre por el de la derecha» para evitar, así, posibles accidentes. «Ese carril bici es un peligro», coinciden ciclistas y vecinos.

La situación del tráfico se agravará con la «nueva» Gran Vía. Las obras arrancarán en enero y dejará solo dos carriles (uno de subida y otro de bajada) para el vehículo privado. La avenida ampliará sus aceras y habilitará dos carriles para el transporte público y otro para bicicletas.

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