«La nueva oleada de fusiones en la banca mundial es inevitable»

«Es sorprendente la resistencia que está mostrando la economía española a la incertidumbre política». Las palabras de José Manuel González-Páramo transmiten optimismo sobre la situación económica de España. Con más de 30 años de experiencia en el ámbito académico y financiero (formó parte del núcleo duro del Banco Central Europeo), es uno de los economistas españoles más influyentes y, desde 2013, es consejero ejecutivo de BBVA, un puesto al que llegó para adaptar a la entidad los intensos cambios regulatorios que sufre el sistema financiero.

?¿Es sostenible para el negocio bancario una situación prolongada de bajos tipos de interés?

¬?Los tipos de interés cero actuales tienen una explicación. Seguimos con unas tasas de crecimiento muy bajas y el Banco Central Europeo quiere facilitar el acceso a la financiación y a la liquidez. Como respuesta temporal es comprensible, pero de manera permanente el sistema bancario no podría resistir esta situación. Los bancos viven de tomar dinero a corto plazo y prestar a largo y, si en ese recorrido, no hay un margen razonable no hay manera de sostener el negocio. Con lo cual, no es un problema inmediato, pero lo será en el futuro si la curva de tipos de interés permanece plana. A esto hay que sumarle otros factores, como el proceso de regulación tan intenso al que está sometido la banca; los problemas de reputación del sector, que debe empeñarse en recuperar su imagen; y el cambio digital, que no está llamando a la puerta, sino que ya ha entrado de lleno en casa.

?La digitalización está provocando nuevas reducciones en la red de sucursales. ¿Se va a transformar el propio concepto de oficina bancaria?

¬?El banco tiene que adaptarse a lo que le pide el cliente. Por eso, estamos obligados a hablar de omnicanalidad. Un cliente quiere operar 24 horas al día, 7 días a la semana y por cualquier canal. La demanda de servicios en la sucursal se ha reducido, con lo cual el concepto de oficina se debe reinventar para centrarse en los servicios de más valor, como el asesoramiento personal.

?El presidente de la patronal bancaria, José María Roldán, montó bastante revuelo al decir que habrá que acostumbrarse a pagar más comisiones, que es lo que irrita a los clientes. ¿Repercutirá en la imagen del sector?

¬?Lo que más irrita al cliente es la falta de transparencia: encontrar en su cuenta una comisión de la que nadie le había informado antes. Es lógico que el sector esté buscando palancas para mantener una mínima rentabilidad, pero no me parece que las comisiones sean la fórmula más imaginativa; es mejor buscar una mejora en la eficiencia y, para ello, el camino es precisamente la digitalización. También es importante la diversificación internacional. Las inversiones que hemos realizado algunas entidades en el pasado en otras geografías que tienen poca correlación con Europa aseguran la sostenibilidad a medio plazo.

?¿Buscar eficiencias y crecer fuera de España obligará a una nueva oleada de fusiones?

¬?Habrá con seguridad una nueva oleada de fusiones. No sólo en España, sino en todo el mundo. Existen 20.000 bancos, de los cuales una tercera parte está Europa. Lo natural es que la consolidación empiece dentro de cada país y sean las entidades las que, por su propia reflexión acerca de su modelo de negocio y con la ayuda del supervisor, decidan iniciar este proceso.

?Alemania pide que se penalice la posesión de deuda pública de cara a la constitución del fondo de garantía único. ¿Es una medida adecuada?

?Ni la Comisión Europea ni el BCE están de acuerdo con establecer este vínculo. Son dos asuntos importantes sobre los que hay que discutir en paralelo. Es cierto que se ha demostrado que la deuda pública no es un activo plenamente seguro. De ahí que sea conveniente crear mercados diversificados de títulos de deuda, donde en la cartera de un banco no solo haya deuda de su propio país, sino también de otros. Por otra parte, hemos de tener un fondo de garantía de depósitos europeo. No podemos generar debates nacionales que pongan trabas a la creación de una unión bancaria que reforzará al euro como moneda única.

?Usted está asesorando el acuerdo de comercio entre Estados Unidos y Europa (TTIP). Los agricultores lo ven con recelo. ¿La sociedad valora la importancia de este acuerdo?

?Es una cuestión existencial para Europa, habrá un antes y un después. Ningún sector perderá con el TTIP si se anticipa y establece los cambios competitivos que hacen falta. España hace productos con sello internacional de primer nivel. Es verdad que llegarán más productos de EE.UU. a España, pero también se podrá exportar más y reducir la dependencia de los mercados europeos. Cuando digo que es una cuestión existencial, me refiero a que Europa basa sus señas de identidad en la apertura de mercados y el comercio internacional. Así ha sido durante más de 500 años y, ahora que el mundo bascula hacia el Pacífico, es el momento histórico de sellar un acuerdo con EE.UU., un país al que nos une casi todo.

?En muchos productos los aranceles que impone EE.UU. ya son muy bajos. ¿Cuál será el gran cambio?

¬?Más importante aún que la reducción de los aranceles será la desaparición de otras muchas barreras no arancelarias. Habrá una armonización de las regulaciones; se reconocerán de forma mutua las pruebas, test y certificaciones de los productos; y se cooperará en el ámbito regulatorio de cara al futuro.

?¿El dato de crecimiento del PIB_en el primer trimestre del año muestra que la ausencia de un Gobierno no ha sido tan lesiva?

?La evolución del PIB ha mostrado la resistencia de la economía española a la incertidumbre del entorno político, pues crecemos el doble que la media europea. Dicho esto, la incertidumbre política se cobrará su precio si no se resuelve pronto, ya que hay decisiones de inversión y consumo duradero que no se materializan porque el consumidor quiere estar seguro de cuál será su renta disponible en el futuro.

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