La «hucha» y un crédito pagarán otra vez la extra de los jubilados

Vuelven las grandes tensiones de tesorería a la Seguridad Social. Esta semana el sistema tendrá que hacer frente al pago de las abultadas nóminas de las pensiones en diciembre, un mes más que complicado para el sistema, dado que debe doblar los pagos por la extraordinaria de Navidad que perciben los jubilados, idéntica situación a la que ocurre con las extras de verano. La nómina que hay que abonar en el último mes del año se acercará a los 18.700 millones de euros, lo que obligará, de nuevo, a echar mano de una combinación del crédito del Estado concedido a la Seguridad Social en junio y de los fondos que quedan en la «hucha» de las pensiones, tal y como se hizo en junio para pagar la extra de verano.

La Seguridad Social tendrá que echar mano de sus reservas porque, pese al fuerte impulso de los ingresos por cotizaciones, aún siguen siendo insuficientes para afrontar el pago de jubilaciones. La extra, con sus correspondientes impuestos, superará los 9.500 millones.

Desde 2012 el sistema es incapaz de afrontar por sí solo el pago de las nóminas, motivo por el que el Ejecutivo lleva desde ese ejercicio recurriendo al Fondo de Reserva. Ante el agotamiento de sus recursos, el pasado junio el Consejo de Ministros autorizó la concesión de un crédito del Tesoro a la Seguridad Social que ya empezó a consumir este mes. Entonces el Gobierno decidió que se pagarán ?5.986 millones de euros con cargo a ese préstamo del Estado.

El montante total de este crédito ascendía a 10.192 millones, lo que significa que para esa paga extra se agotó casi el 60% en un solo pago. Además, el Gobierno sacó 3.514 millones del Fondo de Reserva para completar la paga de verano, lo que redujo el montante final de la «hucha» de las pensiones hasta los 11.602 millones de euros. Estos recursos serían suficientes para pagar la extra de diciembre, aunque el Ejecutivo es partidario de vaciar lo menos posible esta «hucha» por el coste político de la decisión. La idea es agotar el préstamo del Tesoro, ya que es un mecanismo que se tiene intención de ampliar el próximo ejercicio.

Los ingresos por cotizaciones, pese a registrar cifras récord, siguen sin ser suficientes para afrontar el gasto en pensiones. La recaudación neta de cuotas avanza a un ritmo del 5,23%, la más alta desde el año 2008, según los datos del Ministerio de Empleo. El año pasado en este mismo periodo la recaudación crecía a un ritmo anual del 3,09%. Es decir, que el sistema recibe por esta vía 4.000 millones más que el año pasado por estas fechas (3.998,02 millones).

El pago de las pensiones públicas volverá a representar la mayor partida de gasto del Estado durante este ejercicio. El desembolso rozará los 140.000 millones de euros, más del 40% del total del Presupuesto del Estado para 2017. Una escalada que se ha producido por dos razones. Por un lado, debido al incremento del número de pensionistas y de prestaciones ?un pensionista puede cobrar dos pensiones, de jubilación y viudedad, por ejemplo?; y, por otro, porque la mayor cuantía de las nuevas pensiones respecto a las que se dan de baja por fallecimiento ?en torno a un 40%?, elevan la pensión media del sistema. A todo ello se suma el incremento mínimo anual garantizado por ley del 0,25%, el menor alza prevista en la ley para época de crisis del sistema como la actual. Aunque desde 2014 la cifra de revalorización anual de las prestaciones ha sido la mínima fijada en la ley, el 0,25% (en 2018 las pensiones también subirán en ese porcentaje), el crecimiento anual que ha registrado el gasto en pensiones supera el 3%, lo que ha provocado que la Seguridad Social tenga un año más pagos récord.

El déficit no se reduce

Este desfase entre ingresos y gastos ha provocado un déficit recurrente del sistema. La pasada semana el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, reconoció que la Seguridad Social no logrará mejorar sus cuentas en 2017. «El déficit de la Seguridad Social no se va a reducir respecto al ejercicio pasado», reconoció Montoro. El sistema tiene un objetivo del 1,4% del PIB para este ejercicio y el año pasado ya cerró en el 1,7%. El Gobierno planeaba, en previsiones remitidas a Bruselas, que bajaría al 1,5%, aunque en términos absolutos el montante es similar, superior a 17.000 millones. Sin embargo, en estas previsiones, el Ejecutivo advertía de una reducción de 500 millones que, en palabras de Montoro, parece que no se producirá.

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