La estrategia de Cifuentes para evitar su foto en la puerta del juzgado

A escondidas, con escolta y por una de las puertas de servicio de los juzgados de plaza de Castilla. Así entró este lunes Cristina Cifuentes en el Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid para declarar por las presuntas irregularidades en la obtención de su máster en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), donde insistió ante la juez Carmen Rodríguez Medel en que cursó estos estudios e hizo el trabajo final, pero que ahora no lo encuentra porque lo perdió en una mudanza. La expresidenta regional, que el pasado 26 de junio no compareció por problemas médicos, sigue imputada por los delitos de cohecho impropio y falsedad documental.

La expectación ante la comparecencia de Cifuentes era total, especialmente porque iba a ser su primera aparición pública desde que dimitió hace tres meses, acorralada por el escándalo del máster y el vídeo en el que aparecía tras robas dos botes de crema. La también expresidenta del PP madrileño, sin embargo, se valió de su escolta policial para entrar por el garaje y burlar así las preguntas de los periodistas. Fuentes del Gobierno de la Comunidad detallaron a ABC que aún dispone de seguridad por un informe preceptivo del Ministerio del Interior; aunque no la usa habitualmente, sí lo hace en casos particulares, como en esta ocasión.

Fuentes jurídicas presentes en la sala explicaron que Cifuentes, «amable y colaborativa» durante la hora y media de declaración, se reafirmó en lo dicho tras estallar el escándalo: es inocente y todo está en orden. Si bien la URJC tampoco encuentra el trabajo, defendió que lo hizo y que lo presentó en la fecha indicada desde el principio, pero lo perdió en una de sus mudanzas. Solo hubo preguntas del fiscal, la juez y sus abogados.

Preguntada por las supuestas presiones que denunciaron algunos de los imputados, negó la mayor y aseguró que ni conoce a Amalia Calonge, la funcionaria de la universidad que supuestamente modificó dos notas de su expediente, ni llamó a nadie para que falsificara el acta que mostró para justificarse en la Asamblea. Esta postura contrasta con las palabras de la profesora Cecilia Rosado, quien sostuvo en su primera declaración que Maite Feito, asesora de la consejería de Educación, le llamó para elaborar ese documento: «O arregláis esto o Cristina os mata».

La declaración de Cifuentes, la más esperada de cuantas ha habido por este caso, es la última pieza en la primera fase de la instrucción, después de que hicieran lo propio el resto de implicados. Hace un mes desfilaron por el juzgado el director del Instituto de Derecho Público y responsable del máster, Enrique Álvarez Conde; la presidenta del tribunal calificador, Alicia López de los Mozos; la secretaria de este, Cecilia Rosado; la asesora Feito y otros docentes y alumnos del posgrado.

Caso de Pablo Casado

La Universidad Complutense de Madrid sostiene que no existe ninguna irregularidad en los estudios de Pablo Casado en uno de sus centros adscritos. Según indica eldiario.es, no hay ninguna anomalía en la carrera de Derecho del nuevo presidente del PP en el Centro Cardenal Cisneros, aunque este informe no tiene nada que ver con el presunto trato de favor que sí recibió de la URJC en el máster de Derecho Autonómico que también hizo Cristina Cifuentes.

La expresidenta regional, precisamente, dijo durante su declaración que no sabía que Casado estuviera cursando un posgrado idéntico al suyo. El director de este instituto, Enrique Álvarez Conde, deberá volver a presentarse en el juzgado el próximo 2 de agosto por la pieza de la instrucción referente al líder popular.

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