François Derbaix: «Las máquinas fallan mucho menos que los humanos»

Este emprendedor belga, reconocido por fundar start ups como Toprural o Rentalia, se ha lanzado al mundo del fintech. Uno de sus proyectos estrella es Indexa, un gestor automatizado de inversiones que ya gestiona 14 millones de euros pese a su corto recorrido de menos de un año y del que Derbaix es co-fundador y consejero delegado.

Este emprendedor belga, reconocido por fundar start ups como Toprural o Rentalia, se ha lanzado al mundo del fintech. Uno de sus proyectos estrella es Indexa, un gestor automatizado de inversiones que ya gestiona 14 millones de euros pese a su corto recorrido de menos de un año y del que Derbaix es co-fundador y consejero delegado.

¿Cuál es la ventaja de un gestor automatizado frente a la gestión activa tradicional?

A través de la automatización, somos capaces de ahorrarnos el coste del gestor activo. En concreto, tenemos costes un 80 por ciento más bajos. Y, a base de reducir costes y de aumentar la diversificación, vamos a dar más rentabilidad al cliente.

La tecnología no es infalible, ¿realmente podemos fiar nuestros ahorros a un algoritmo?

Las máquinas fallan mucho menos que los humanos. En todo caso, detrás de la máquina hay humanos supervisando en cualquier gestor automatizado.

Los defensores de la gestión activa recuerdan que hay fondos que baten de manera consistente al mercado.

Hay un 11 por ciento de fondos que han batido a su índice de referencia en los últimos 10 años. Lo que pasa es que es muy difícil acertar de antemano cuáles van a ser esos fondos estrella. Ahora, parece claro que son los Magallanes o los AZ, pero hace años no estaba tan claro. Cuando miras los fondos estrella en un momento determinado, no suelen ser los mismos cinco años después. No hay continuidad en los fondos que baten al mercado. Es extremadamente difícil acertar y no puedes fiarte del resultado pasado porque no es determinante sobre la rentabilidad futura de esos fondos.

Un estudio de Indexa dice que el rendimiento de los fondos activos ha sido inferior a los de gestión pasiva entre 2006 y 2015, ¿por qué?

Por dos cosas. Por un lado, los costes: la gestión activa tiene muchos costes que van en contra de la rentabilidad del inversor. Por eso, en general no baten al mercado. Una segunda razón está relacionada con el hecho de que la gestión está muy bancarizada en España. Las grandes gestoras pertenecen a los bancos y tienen muchísimos conflictos de interés. Por ejemplo, cuando la gestora tiene que hacer un cambio de divisa, lo hace a través del banco, que le va a cobrar el coste más alto posible. Es un coste invisible para los inversores; un conflicto de interés que el banco resuelve en detrimento del inversor. Esas gestoras no están alineadas con sus clientes. Por eso, la gestión activa tiene un 4 por ciento menos de rentabilidad que la gestión pasiva, de media.

Es un fenómeno global pero especialmente intenso en España, ¿por qué?

El diferencial es mayor en España porque la gestión está muy bancarizada.

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