Fracasa la causa de Scotland Yard contra los pedófilos de Westminster

La Operación Midland, investigación sobre una supuesta red de pederastia en lo más alto del poder británico lanzada en noviembre de 2014, ha hecho agua. Scotland Yard la ha cerrado en falso esta semana, sin ninguna acusación concreta, después de haber puesto bajo la sombra de la duda a Edward Heath, ex primer ministro; a un ilustre general que participó en el Día D, y a numerosos políticos. El caso se había reactivado por las denuncias de un cuarentón llamado en clave «Nick», que declaró a la policía que en 1975, cuando tenía siete años, sufrió abusos sexuales por parte del llamado Círculo de Westminster, que se prolongaron durante nueve años. «Nick» llegó a acusar al clan de pedófilos de haber asesinato a tres niños.

Desde hace más de tres décadas, en el Reino Unido habían circulado rumores y acusaciones de que el entorno de poder de Westminster había operado una red de pederastas, de la que formarían parte políticos, militares y autoridades judiciales. A comienzos de los años ochenta, un diputado conservador incluso pasó un informe al respecto al ministro del Interior de Margaret Thatcher, Leon Brittan, fallecido el año pasado y también salpicado por las sospechas, aunque fue exonerado antes de morir. Aquellos indicios, explicados en 114 documentos, se extraviaron. Hace dos años, por la presión de la oposición laborista, el Gobierno de Cameron accedió a indagar en serio en aquel lodazal.

Las sospechas se habían denunciado reiteradamente en la prensa, en un país asqueado ante otros dos casos paralelos. Jimmy Saville, simpático presentador estrella de la BBC durante décadas, fue en realidad un brutal depredador sexual, que llegó hasta a abusar de enfermos en los hospitales. Nadie en la corporación acertó a frenarlo, pese a que el rumor recorría todos los despachos. El otro asunto escabroso fueron las violaciones de niñas en Rotherham, una ciudad de 260.000 habitantes en el centro de Inglaterra, que se llevaron a cabo entre 1997 y 2013 al menos con 1.400 víctimas. Los violadores eran un grupo de pakistaníes. Los servicios sociales habían denunciado reiteradamente el caso, pero las autoridades locales no actuaron por temor a ser tachadas de racistas.

La fracasada operación Midland ocupó a 31 policías y ha costado dos millones de libras (2,5 millones de euros). A raíz del fiasco, el jefe de la Policía Metropolitana, Sir Bernard Hogan-Howe, declaró el mes pasado que a futuro no se debería creer incondicionalmente en las denuncias de las supuestas víctimas. A través de su manual de buenas prácticas, las policías de Inglaterra y Gales han discrepado, y sostienen que se debe considerar a los denunciantes siempre, salvo que exista una evidencia en sentido contrario.

Cacería de homosexuales

Uno de los últimos investigados fue Harvey Proctor, de 69 años, exdiputado conservador por una circunscripción de Essex entre 1979 y 1987, que en su día hubo de dimitir al destaparse sus relaciones con chaperos de entre 17 y 21 años de edad, cuando por entonces el umbral para relaciones homosexuales consentidas era los 21. Proctor ha sido exculpado y exige la dimisión del jefe de la Policía Metropolitana y tres altos cargos policiales más. A su juicio «ha habido una cacería de homosexuales» y dice que han destrozado su vida por completo.

La Operación Midland no solo investigaba a los vivos, miraba también el pasado lejano, y entre los sospechosos apareció Edward Heath, primer ministro tory entre 1970 y 1974. En enero fue también exonerado de toda culpa el general Lord Bramall, de 92 años, un veterano del Día D. Bramall ha lamentado que toda la causa contra él «se ha montado con la acusación de un solo hombre».

Sir Bernard Hogan-Howe ha pedido también disculpas a la viuda de Lord Brittan, el ex ministro del Interior de Thatcher, fallecido el año pasado. La investigación policial concluyó descartando una viaja acusación de violación contra él, pero Brittan se murió sin que nadie se lo comunicase. Algunos agentes y detectives creen que la Operación Midland ha supuesto un deterioro de la credibilidad de la policía inglesa.

El problema de los abusos sexuales a menores es enorme en el Reino Unido. Según revela hoy «The Times» citando como fuente a Simon Baley, la mayor autoridad del país contra la pedofilia, las investigaciones policiales contra los pederastas costaron el año pasado mil millones de libras (1.270 millones de euros), con 70.000 indagaciones. De todos los casos, un 30% son del pasado. Baley calcula que hasta 2020 la factura de los trabajos policiales en este campo se elevará a 3.000 millones de libras (3.800 millones de euros).










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