El vendedor de la ONCE de El Rocío: «Ojalá se repitiera el Día de la Madre»

Mario Rodríguez, un palmerino de 43 años que lleva cinco vendiendo cupones a las puertas del Santuario de El Rocío, se llevaba ayer, Día del Padre, una de las sorpresas más grandes de su vida. Había dado el premio especial del cupón de la ONCE dentro del sorteo que la organización dedicaba a la efeméride. 17 millones de euros que han ido a parar a un agraciado aún desconocido por el que se alegra sinceramente, aunque a él, como vendedor, dar este premio extraordinario no le repercuta económicamente.

«No recibo ninguna comisión ni nada por dar el premio, pero siento mucho orgullo y mucha satisfacción», reconoce Mario con una risa nerviosa recordando cómo se enteró de que había convertido en multimillonario a alguno de los miles de fieles y turistas que compran cupones aprovechando su vista al Santuario. «Los jefes me informaron por teléfono y al principio no me lo creía», recuerda. «Luego empecé a recibir más llamadas y entonces me convencí», narra, al tiempo que reconoce que no tiene ni idea de quién ha podido ser el agraciado.

«No conozco a los premiados porque este es un sitio de mucho paso», explica Rodríguez, que señala que se vende todos los días, pero especialmente los fines de semana, cuando se incrementa significativamente el paso de turistas y peregrinos. «Puede ser cualquiera, puede ser forastero, de cualquier sitio de España, o puede incluso que sea de Almonte o del Rocío», elucubra. En cualquier caso, Mario, con humildad, reconoce que, aunque estaría contento de recibir una llamada del premiado, «no tienen por qué hacerlo». «Es mi trabajo y yo de verdad que me alegro por ellos», reitera.

Sobre si considera que dar un premio de estas características contribuye a aumentar las ventas en un determinado punto, Mario Rodríguez se muestra escéptico, ya que su punto de venta, de por sí, tiene mucho trasiego. «No es como cuando ocurre en una localidad ?normal?. Aquí siempre se vende y esto es cuestión de suerte», admite.

En cualquier caso, Rodríguez no podía siquiera imaginar que podía dar alguna vez un premio tan grande. «He dado otros premios más pequeños, pero premios como este, de esta envergadura? esto le cambia la vida a cualquiera», celebra.

Así, desde anoche, Mario, que se ha convertido en protagonista indirecto de una historia que se ha acogido con curiosidad y alegría en Almonte y El Rocío, ha añadido un nuevo objetivo a su trabajo, que consiste en repartir ilusión a quienes acuden a visitar a la Virgen del Rocío cargados de plegarias: «ojalá que para el Día de la Madre se vuelva a repetir el premio». «Es difícil, pero quién sabe», reconoce, mientras recibe saludos y felicitaciones y atiende a los numerosos medios de comunicación que hoy, en un día tan especial para él, han querido conocer cómo se siente un hombre que, sin saberlo entonces, ha cambiado para siempre la vida de otra persona.

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