El pequeño «gafe» del Hospital Can Misses de Ibiza

El nuevo Hospital de Can Misses, ubicado en la capital ibicenca, fue inaugurado en el verano de 2014. Desde entonces, es uno de los centros hospitalarios públicos de referencia de Baleares, tanto por el gran nivel de sus profesionales sanitarios como por los medios técnicos con que cuenta. El único reparo que hasta ahora se le podría poner a Can Misses es que desde su puesta en marcha, pero sobre todo a lo largo de este año, parece afectado por un pequeño «gafe» en relación a algunas situaciones que se han vivido en el hospital.

Esta misma semana, sin ir más lejos, el Área de Salud de Ibiza y Formentera ha abierto un expediente informativo a la empresa concesionaria de Can Misses, tras haberse comprobado que «en algún caso se han servido productos que han superado, algunos días, la fecha de caducidad». Por otra parte, «Diario de Ibiza» publicó ayer que un paciente ha denunciado el mal estado de la fruta que le sirvieron en dos días distintos.

Cabe recordar, en este contexto, que en marzo del pasado año se había producido ya otro incidente en relación al servicio de cocina. En concreto, que un paciente encontró un chicle mascado en la sopa que un día le sirvieron para cenar. A raíz de aquel hecho, diversos pacientes lamentaron en los medios de comunicación la «mala calidad» de la comida que solía servirse. En aquellas fechas los sindicatos denunciaron, por su parte, el «desastre» en la cocina del hospital, con menús «incomestibles» y con la retirada de platos «por riesgo sanitario». Desde la apertura del nuevo Can Misses, hasta tres empresas diferentes se han hecho cargo del servicio de cocina.

Por lo que respecta a la incidencia hecha pública esta semana, fue detectada el pasado jueves, a raíz de una inspección rutinaria realizada por la Unidad de Supervisión y Control (USC) para evaluar la calidad de los productos utilizados. El mencionado expediente informativo se ha abierto para «analizar el alcance de lo sucedido y evaluar las responsabilidades y sanciones que se puedan derivar». En cualquier caso, la Gerencia del Área de Salud de Ibiza y Formentera ha exigido a la empresa concesionaria «la retirada inmediata de todos aquellos productos que hayan superado la fecha de caducidad», al tratarse de un número de lotes limitado.

Este año que está ya casi a punto de concluir no había empezado demasiado bien en Can Misses, si bien por motivos completamente ajenos a la comida. Así, entre los días 26 y 30 de enero la zona quirúrgica tuvo que permanecer cerrada después de que hubiera sido detectada una plaga de moscas en ese espacio. En aquellos cinco días tuvieron que cancelarse un total de 56 operaciones. El foco de la citada plaga fue encontrado en el subsuelo de la zona, que fue aislada y fumigada. La actividad quirúrgica no se pudo reanudar hasta el 31 de enero.

Por otro lado, Can Misses fue además testigo, el pasado mes de junio, de una polémica vinculada al espacio que se había habilitado como residencia para que los médicos procedentes de la Península que no pudiesen encontrar un piso en Ibiza pudieran pernoctar en el hospital. En un principio, no existía acuerdo sobre qué deberían pagar dichos facultativos a modo de «alquiler» y además había quejas sobre cómo se había acondicionado la planta de la parte antigua en la que se habilitaron ocho habitaciones y una sala común.

Por fortuna, al final hubo acuerdo sobre ambos asuntos. Así, se acordó que el primer mes de estancia sería gratuito para los profesionales sanitarios que pernoctasen en el lugar y que luego sólo tendrían que abonar cinco euros al día. Por lo que respecta al acondicionamiento de todo ese espacio, cada habitación contó finalmente con una cama, un baño interior, una mesa, una silla, una butaca y un televisor. En cuanto a la citada sala común, contó con una mesa grande, varias sillas, una nevera, un microondas y una cafetera. En ese sentido, se podría decir que, al menos a nivel residencial, el pequeño «gafe» del Hospital de Can Misses finalmente se pudo solventar.

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