El juez avala que Jordi Pujol y su mujer dirigían fondos sospechosos del clan

La investigación a la familia Pujol se torna sobre el patriarca de la familia, Jordi Pujol, el que fuera presidente de la Generalitat de Cataluña durante 23 años, entre 1980 y 2003, un árbol caído ahora. El juez que investiga la fortuna sospechosa del clan, José de la Mata, ha llegado a la conclusión de que Jordi Pujol y su mujer, Marta Ferrusola, tuvieron una gran responsabilidad en la dirección y el manejo de los fondos que la familia ocultó en Andorra, una tesis novedosa en la causa, que señalaba al hijo primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, como el principal gestor del dinero. Este giro de los investigadores es el que explica los recientes registros en las viviendas de los Pujol, un día después del encarcelamiento de Jordi Pujol hijo.

Así consta en los autos con los que el juez autorizó los registros de las viviendas y despachos, a los que ha accedido ABC. El magistrado apoya su decisión en dos documentos manuscritos: en uno de ellos Jordi Pujol padre reconocía que él era el propietario de los fondos de una cuenta bancaria abierta en Andorra en el año 2000, cuando todavía era presidente de la Generalitat. El antiguo político poderoso negó en la Audiencia Nacional ser el titular de esa cuenta, que atribuyó a su hijo, una tesis que el juez ha dado la vuelta. Agentes de la Policía Nacional registraron el miércoles en Barcelona dos viviendas y dos despachos.

El magistrado se apoya en su auto en un informe de la Fiscalía que describe a Jordi Pujol padre como «el factor común» entre todos los imputados en la investigación: el matrimonio y los siete hijos, todos acusados de ocultar fondos de origen sospechoso y blanquearlos en el extranjero. Ellos alegan que los fondos proceden de la herencia del abuelo Florenci, pero no aportan ningún documento que lo acredite. El Ministerio Público, en dicho informe, también señala que la mujer del «expresident», Marta Ferrusola, tuvo «la disposición de los fondos de la familia hasta la fecha en la que se procedió por todos y cada uno de ellos a la apertura de cuentas» para recibir su porción, que tuvo lugar a comienzos de los años noventa.

«Se desconoce el origen de tales fondos», asegura el juez en los autos que avalaron los registros policiales. De la Mata desconfía de las explicaciones de Jordi Pujol y alega además que Marta Ferrusola ha tenido «tres contratos bancarios» en Andorra, uno de ellos vinculado a la sociedad Kopeland, ubicada en Panamá. El objetivo de Marta Ferrusola era, según el juez, alcanzar «un nivel más de opacidad» de sus fondos.

Entre la documentación que llegó de Andorra a la Audiencia Nacional a través de una comisión rogatoria consta un documento en el que Jordi Pujol asegura que él es el propietario de una cuenta bancaria abierta en dicho país por su hijo mayor en el año 2000, cuando él aún presidía la Generalitat, en la que ocultó al menos 1,84 millones. El primogénito ingresó esa cantidad (307 millones de pesetas) al abrirla. Se trata de la cuenta 63810 de la entidad Banca Reig, un número que puede cerrar el círculo sobre el antiguo presidente del Gobierno catalán regional, fundador de Converència y símbolo del nacionalismo catalán.

La familia Pujol dejó el saldo de esa cuenta a cero en diciembre de 2010 tras sacar dinero en cinco ocasiones en billetes, explica el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata en los autos del sumario. El clan Pujol retiró de esa cuenta 149.943 euros el 3 de junio de 2010 (quedaron en familia: luego los ingresó en la cuenta de otro hijo, Josep) y un total de 1,145 millones de euros el 28 de octubre de 2010, cuando la dejó «en saldo negativo», explicaba De la Mata en autos previos de la investigación.

Cuando declaró como imputado, Jordi Pujol explicó que ese dinero nunca fue suyo y justificó el escrito que envió al banco, atribuyéndose la titularidad, por la necesidad de evitar que la exmujer de su hijo primogénito, Mercè Gironés, se quedara con los fondos en una hipotética separación entre ambos, un desenlace que acabó llegando. El «expresident», que insistió en que esa cuenta era de su hijo, añadió que con su escrito aseguraba que la supuesta herencia de su padre, Florenci, no saliera del círculo familiar.

En los últimos registros, los investigadores buscaron pruebas de los últimos movimientos de Júnior, encarcelado por blanquear dinero «hasta el día de hoy» para ocultar sus bienes a la Justicia, convencidos de que puede haber dejado rastro en ordenadores o teléfonos. Últimamente utilizaba su despacho como vivienda, pensando que no lo registrarían, como así sucedió este miércoles, después de encarcelarle.

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