El Grupo de Podemos en la Cámara balear expulsa a Huertas y a Seijas
El Grupo Parlamentario de Podemos en la Cámara balear ha celebrado este lunes una reunión extraordinaria en la que ha[…]
El Grupo Parlamentario de Podemos en la Cámara balear ha celebrado este lunes una reunión extraordinaria en la que ha aprobado que sean expulsadas de dicho grupo la presidenta del Parlamento regional, Xelo Huertas, y la diputada autonómica Montserrat Seijas, dos de las máximas representantes hasta ahora del sector crítico. Han votado a favor de la expulsión siete diputados, uno se ha abstenido y dos ?Huertas y Seijas? han votado en contra. Semanas atrás, ambas diputadas habían sido expulsadas ya de forma definitiva de Podemos por parte de la dirección estatal, por una presunta vulneración del código ético del partido.
Cabe recordar que en octubre del pasado año Huertas y Seijas amagaron en un chat interno con no apoyar los Presupuestos de la Comunidad de 2017 si no se renovaba un convenio que el laboratorio científico del militante Daniel Bachiller tenía suscrito desde hacía una década con el Gobierno balear. A partir de ese momento, se les abrió a ambas diputadas un expediente por parte de la Comisión de Garantías regional, que informó del caso al órgano equivalente estatal.
El proceso disciplinario culminó recientemente con la expulsión definitiva de Huertas y de Seijas de Podemos, a pesar de que finalmente ambas votaron a favor de los Presupuestos, al igual que sus ya excompañeros de partido. Ambas diputadas han venido reiterando que su reciente expulsión no obedecería a una supuesta «vulneración del código ético» del partido, sino sólo al hecho de haber cuestionado diversas actuaciones de la cúpula regional y del secretario general, Alberto Jarabo, algo que éste niega.
Presidencia del Parlamento
Una vez que este lunes se ha ratificado que Huertas y Seijas tampoco forman ya parte del que hasta ahora había sido su grupo, esta decisión ha sido comunicada a la Mesa del hemiciclo, cuya presidenta sigue siendo aún por el momento la propia Huertas. Los siguientes pasos deberían ser la convocatoria de una reunión de la Mesa y el posterior cese de la segunda autoridad institucional del Archipiélago. Dicha reunión debería ser convocada por Huertas con carácter extraordinario, ya que el nuevo periodo de sesiones no se iniciará hasta el próximo mes de febrero.
El actual reglamento de la Cámara establece, en su artículo 39 c, que uno de los motivos para el abandono de la Mesa por parte de un diputado o una diputada es «dejar de pertenecer a su grupo parlamentario». En base a dicho artículo, Huertas debería dejar, en principio, la presidencia del Parlamento regional. Una vez dados todos estos pasos, Huertas y Seijas pasarían luego a formar parte del Grupo Mixto, ya que por ahora no tienen previsto renunciar a su escaño.
Por lo que respecta a quién pasará entonces a presidir la Cámara balear, todo apunta en estos momentos a que será la también diputada de Podemos Marta Maicas. Cabe recordar que en junio de 2015 el PSOE, la coalición econacionalista MÉS y Podemos suscribieron un pacto de gobernabilidad en las Islas, que incluía investir a la socialista Francina Armengol como presidenta del Ejecutivo autonómico y otorgar la presidencia del Parlamento regional a un representante de la formación morada. En principio, MÉS parece estar a favor de la posibilidad de que Huertas pueda ser sustituida por Maicas, mientras que en el PSOE no descartan que pueda ser algún diputado socialista ?en concreto Vicenç Thomàs? quien finalmente reemplace a Huertas como máxima autoridad en el hemiciclo.
Expediente
En cualquier caso, la grave crisis interna que desde hace meses está viviendo Podemos Baleares no parece que vaya a quedar cerrada con la expulsión de Huertas y de Seijas, ya que en el seno de la formación morada hay ahora mismo otros dos frentes abiertos.
En ese sentido, cabe recordar que el jueves de la pasada semana dimitió el hasta ahora secretario jurídico de la Comisión de Garantías regional, Joan Canyelles, después de que se hubiera filtrado la grabación de una conversación que mantuvo con una dirigente del sector crítico que había sido expedientada, Carmen Azpelicueta. En dicha charla, realizada en julio de 2015, Canyelles se comprometía a encontrarle un trabajo a Azpelicueta y a cerrar su caso a cambio de su silencio durante unos meses y de su apoyo a la dirección, algo a lo que Azpelicueta pareció acceder. En la conversación también intervino el entonces presidente de la Comisión de Garantías regional, Pasqual Ribot.
Con anterioridad a la apertura del citado expediente a Azpelicueta, dicha militante se había presentado a las primarias que debían decidir quién sería el cabeza de lista de Podemos al Consell de Mallorca en las elecciones de mayo de 2015. El candidato oficialista, Jesús Jurado, se impuso finalmente en dichas primarias, mientras que a Azpelicueta se le abrió dicho expediente por un presunto fraude en el proceso de votación.
A lo largo de la citada charla mantenida en julio de 2015, Canyelles parecía hablar siempre en nombre de la Comisión de Garantías regional. En un momento de dicha conversación, Canyelles dio a entender que el secretario general de Podemos Baleares conocía este caso concreto y que incluso habría dado su aprobación para el cierre del expediente de Azpelicueta a cambio de su silencio. Sin embargo, el secretario de Organización autonómico, Alejandro López, afirmó el jueves de la pasada semana que Canyelles habría actuado sólo a título personal, recalcando además que «Alberto Jarabo evidentemente no sabía nada de esto ni tiene nada que ver».
Chantaje
Tras la dimisión de Canyelles el pasado jueves, que supuso la disolución automática de la Comisión de Garantías regional, Azpelicueta fue suspendida cautelarmente el pasado sábado de sus responsabilidades en el Consejo Ciudadano por parte de la dirección de Podemos Baleares. Además, ese mismo día los actuales dirigentes de la formación morada en el Archipiélago pidieron formalmente a la Comisión de Garantías estatal que inicie una investigación para conocer los pormenores de este caso de presunto chantaje.
En el comunicado en donde la dirección de Podemos Baleares informaba de todas esas circunstancias, se reiteraba que ni Jarabo ni el Consejo Ciudadano conocían la existencia de la polémica conversación realizada hace un año y medio, cuyos términos condenaban «con firmeza». La nota también aclaraba que al estar ahora ya disuelta la Comisión de Garantías regional, no era posible formalmente la dimisión de Ribot, a quien en cualquier caso se ha abierto también un expediente, junto con Canyelles y con Azpelicueta.
La nota de la dirección regional también señalaba que desde hace meses hay personas en el partido que «actúan en base a una ética personal muy alejada de lo que se espera de alguien que pertenezca a Podemos». Asimismo, se indicaba que el hecho de que la mencionada conversación se haya hecho pública justo ahora «sólo se entiende dentro de una estrategia para dañar la imagen del partido por personas que anteponen su interés personal a los objetivos de Podemos».
Críticos internos
Por otra parte, otro frente crítico contra la actual dirección regional lo encabeza el grupo recientemente constituido denominado «El Podem que Volem» («El Podemos que Queremos»), que el pasado viernes pidió, a través de una carta abierta, el cese inmediato de los actuales dirigentes regionales e insulares. Igualmente, solicitó la convocatoria de elecciones internas y la revisión de los expedientes disciplinarios abiertos a Huertas, Seijas y Bachiller, así como de aquellos otros «instados pero nunca tramitados por conveniencia, por su utilización como mero instrumento de descrédito y amedentramiento».
El citado grupo crítico también señalaba en su escrito que la crisis en el seno de Podemos Baleares habría sido provocada «por una concepción patrimonial y mafiosa» de la actividad política por parte de la actual dirección, que sería «una casta al servicio propio». Asimismo, se denunciaba la «persecución macartista de todas las opiniones y propuestas que no coincidan con los intereses personalistas de la dirección, la cual se ha rodeado de esbirros que ejecutan las más inconfesables fechorías emanadas de la dirección y del propio órgano que tenía que velar por los procesos garantistas y democráticos».
