El Gobierno presiona al Parlamento para activar el Brexit esta semana

Cuando están a punto de cumplirse nueve meses del inesperado triunfo del Leave en el referéndum (51,8%-48,1%), llega el momento de la verdad. Theresa May podría invocar esta misma semana el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que inicia la salida de la UE y el arranque de unas conversaciones de divorcio de 18 meses. Si tal y como se espera el Gobierno logra hoy que los Comunes tumben las enmiendas de los Lores a la Ley del Brexit, May podría enviar el martes mismo a Bruselas la carta que comunicará que el Reino Unido deja un club en el que entró en 1973.

El mutismo sobre el inicio del proceso es total en los círculos de Whitehall, el aparato administrativo. Este domingo, el inefable eurófobo Liam Fox, ministro de Comercio Exterior, tampoco ayudó mucho a despejarlo: «Definitivamente será esta semana. O la próxima. O la siguiente». Las especulaciones dan para todo. Algunos hablan del miércoles 15, pero otros replican que es fecha de mal fario, pues ahí se ubican los famosos «idus de marzo» que le costaron el físico a Julio César. También se descarta el 20 de marzo, porque supondría todo un feo británico activar la salida el día que la Unión Europea celebra su cumpleaños, el 60 aniversario del Tratado de Roma.

Algo es indudable: May iniciará la salida antes de que acabe el mes. Pero en sus vistosos zapatos se ha colado una chinita inesperada. Los Lores, la Cámara florero, salieron de su letargo y en sendos gestos europeístas aprobaron dos enmiendas a la Ley del Brexit. Una pide que se reconozcan ya los derechos de residencia de los comunitarios en el Reino Unido. La otra demanda que el Parlamento tenga un «voto significativo» sobre el acuerdo final con Europa; es decir, que si no le gusta el que alcance May pueda ordenarle negociar otro.

May quiere sacar al país de la UE a toda costa. Si es necesario, incluso sin acuerdo alguno
incorporando al Reino Unido al gravoso régimen ordinario de la OMC

David Davis, ministro de Salida de la UE, el veterano brexiter que encabezará el equipo negociador británico, demandó este domingo enérgicamente a los diputados que «no aten las manos de la primera ministra» apoyando las enmiendas. A su juicio, May negociaría «con una mano atada a la espalda» si se aceptase lo que piden los Lores.

La jornada de este lunes de «ping pong» parlamentario será amena. A la tarde los Comunes votarán las enmiendas de los Lores. El Gobierno está presionando al máximo, porque su mayoría es exigua y algunos tories europeístas podrían sumarse a la oposición. La ley volverá después a los Lores, que en principio deberían dar ya su brazo a torcer.

Aunque los británicos gozan de fama histórica de excelentes negociadores, la sensación es que el Brexit sorprendió al Gobierno y a la administración con el pie cambiado, con equipos de burócratas cortos y mal preparados y con una estrategia que se ha ido improvisando. Pese a los ruegos del ponderado ministro de Economía, Philip Hammond, cada vez más distanciado de su jefa y del ala dura brexiter, se ha acabado en el Brexit drástico, con renuncia al mercado único y a la unión aduanera. Hammond está cuestionado también por haber presentado una subida del 2% de las cotizaciones de los autónomos.

Tres tenores brexiters

El respetado Comité de Exteriores de los Comunes, que integran todos los partidos, acusó este domingo al Gobierno de no estar preparado para un posible fracaso que deje al país sin acuerdo con la UE. Pero eso no amilana a los tres tenores brexiters, los ministros Liam Fox, David Davis y Boris Johnson. Marcharse sin acuerdo alguno «sería perfectamente OK», manifestó Johnson, «no tendría consecuencias apocalípticas», añadió. Lord Heseltine, octogenario e ilustre tory, purgado la semana pasada por May por promover la revuelta europeísta en los Lores, tachó sus palabras de «basura».

Difícil que en los meses venideros las negociaciones avancen mucho, porque la UE estará a la espera de las cruciales elecciones en Francia y Alemania. Mientras, Escocia supondrá otro quebradero de cabeza para el Número 10. A finales de esta semana el SNP celebra su congreso. Si May activa el Brexit este martes, es muy probable que Sturgeon le responda pidiendo formalmente el segundo referéndum de independencia. El juego del Brexit comienza a caldearse.

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