El Gobierno británico ya sopesa un acuerdo de transición con la UE

Cada semana que pasa, el Gobierno de Theresa May le va bajando el volumen al Brexit fiero que anunció la primera ministra a comienzos del pasado octubre. El ministro de Economía, el moderado Philip Hammond, reconoció este lunes a preguntas de una comisión del Parlamento que hará falta un «acuerdo transitorio» con la Unión Europea una vez que se complete el Brexit. El anuncio supone un revés para los brexiters, que abogaban por romper por completo con la UE en solo dos años de negociaciones y estar fuera en la primavera de 2019.

El Gobierno de Theresa May ha ido dando bandazos sobre el Brexit y no acaba de cerrar una estrategia clara, tal vez porque simplemente no la tiene todavía. En sus primeras pautas sobre el tema, que ofreció en el congreso de su partido a comienzos de octubre, la primera ministra dijo que el control de la inmigración se antepondría a cualquier otra consideración, incluido el acceso al mercado único de 500 millones de personas que supone la UE. Pero tras la acusada devaluación de la libra que siguió a aquel discurso, las quejas de las empresas y el revés judicial en el Alto Tribunal, que falló que el Parlamento debe votar el Brexit, el Gobierno ha ido cambiando el tono.

Las tesis de Hammond, un moderado que hizo campaña clara a favor de seguir en Europa, parecen ir ganando peso en el ánimo de Theresa May, que al principio parecía seducida por los tres ministros más brexiters de su gabinete: Liam Fox (Comercio Exterior), Boris Johnson (Exteriores) y David Davies (Salida de la UE), tres eurófobos que jugaron un papel estelar en la triunfal campaña del Leave.

Hammod explicó en el Parlamento que entre los «empresarios, reguladores y políticos reflexivos» hay un acuerdo en que sería bueno contar con un periodo más largo que los dos años de negociaciones que prevé el Artículo 50 del Tratado de Lisboa, que inicia la salida y que May prevé activar antes del 31 de marzo. La expresión «políticos reflexivos» es un claro golpe dialéctico hacia el llamado Trío del Brexit (Fox, Johnson y Davies). De hecho la pasada semana, en un encuentro en la City de Londres, David Davies, que en teoría es el ministro encargado de negociar la salida, desdeñó un posible acuerdo de transición pasado los dos años.

Hammond explicó que un acuerdo de transición sería útil, porque permitirá una salida «más suave», «con menos riesgos de disfunciones», sobre todo para el sector que más preocupa, el financiero, pues la City de Londres es la primera industrial del país.

No es el único síntoma de marcha atrás del Gobierno. También se han lanzado globos sonda de que el Reino Unido podría seguir contribuyendo al presupuesto comunitario tras completar la negociación de dos años, a fin de seguir manteniendo el acceso al mercado único.

Por otra parte, la portavoz del Número 10 restó importancia este lunes a que May haya sido excluida de la cena de mandatarios europeos en la cumbre de Bruselas del próximo jueves. La portavoz vino a decir que el Gobierno británico entiende que los 27 necesitan preparar a solas su estrategia negociadora con Gran Bretaña.

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