El extraño fenómeno por el que una serie te deja de gustar

Todo comenzó en 1977, cuando HBO apenas tenía cinco años de vida y una idea como Netflix era inimaginable. Sin embargo, una escena de aquella televisión cambió todo. Fonzie, el delgaducho protagonista de la serie «Días Felices», salta literalmente un tiburón en una rocambolesca escena marítima. Un momento que es historia de la tele porque acuñó el término «jump the shark», un fenómeno temido por los guionistas y productores y que marca el principio del fin de una serie.

¿Pero por qué el «jumping the shark» hace que una serie te deje de gustar? Todo está en la coherencia interna de la serie y en la credibilidad de sus personajes. Viendo la escena de «Días Felices» (más allá de que su protagonista haga esquí acuático con chaqueta de cuero) se puede entender que el espectador decida dar portazo a una espectáculo donde ya nada tiene sentido.

En la actualidad, en esta época dorada de la televisión, ocurre sobre todo con series que se mantienen en emisión muchas temporadas. Los guionistas, en un intento de mantener el show fresco y renovado, introducen algún cambio ya sea en la personalidad de los protagonistas o en la trama. Y pueden lograr con éxito su objetivo, pero si no lo hacen correctamente los espectadores se dan cuenta de que es un giro desesperado y que realmente se han agotado las ideas de las mentes creativas.

Qué fan de «Perdidos» no se quedó asombrado cuando Ben mueve la isla. Con el tiempo, lograron justificar con acierto «la jugada». Pero otros tantos momentos que parecían fundamentales se quedaron en el aire (Eko frente al humo negro, un gesto que le presuponía una capacidad que luego nunca se desarrolló). En otra serie ya antigua como «Prison Break» sucede algo similar (la segunda temporada parece entera un relleno. Incluso el resto de la serie una vez logran su misión inicial) o en «Alias», cuando se descubre el secreto de la pareja (alguien ocultaba algo que hasta ese momento no se sostenía y que después dejó de importar a los protagonistas).

En otro registro, los guionistas de «Cómo conocí a vuestra madre», en un intento de alargar la serie, llegan a «saltar varias veces el tiburón» con argumentos que luego nada aportan al desenlace de la trama. Y un ejemplo más evidente se da en «Dos hombres y medio» con la marcha de Charlie Sheen.

No afecta a todos por igual

En Estados Unidos es un término muy popular entre los críticos de televisión y seguidores de las series. Incluso la influyente «Guía de la televisión» tiene un apartado donde incluye a los shows que se olvidan de su esencia.

Pese a todo siempre hay excepciones. ¿O es que alguien puede poner un 'pero' a «The Wire», «Los Soprano» o «Breaking Bad»?

(Aquí el vídeo con el que comenzó todo. Atención al minuto y medio de falsa tensión que reflejan los rostros de los protagonistas. Y al look de Fonzie).

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